miércoles, 25 de diciembre de 2013

De las vírgenes negras y otras vírgenes.





A continuación les comparto una antigua costumbre en África, y otros lugares, donde los mitos nacieron como sistemas simbólicos para entender realidades psíquicas (como las llamaba Jung), ha sido reportada por antropólogos, como James Frazer y mitólogos como Robert Graves: 
Para coronar a un rey era necesario que éste naciera de una virgen, la virgen era el símbolo de una fortaleza no penetrada aún por nadie. Así, cuando elegían un rey, elegían también una entre las vírgenes de la comunidad. En un rito sagrado para coronar al nuevo gobernante, la virgen abría las piernas y el rey pasaba por debajo de ellas, claro símbolo de su nuevo nacimiento real.
Era necesario que la madre del rey fuera virgen para dar al símbolo el carácter sagrado de la maravilla y la pureza.




Información tomada de los libros:
"La Rama Dorada" de James Frazer
"Qué comían los centauros" de Robert Graves

lunes, 23 de diciembre de 2013

Símbolos navideños tierra adentro...

¿Alguien se ha puesto a pensar de dónde vienen las tradiciones?, pero no a pensar intelectualmente (no como historiador) sino íntimamente, es decir...¿ de dónde la idea de un árbol lleno de esferas (¿de frutos?)? 
En mi jardín hay dos limoneros, ahora mismo están cargados de verdes ¿esferas? que tienen el don de sanar y alimentar. Ese es mi árbol navideño. También tengo en la terraza una hermosa crisálida que lleva ahí ya más de un mes, y cuelga de las hojas verdes, es un adorno vivo... y todo esto vive al ritmo de un mundo que palpita, con sus estaciones floridas, dones divinos que llegan de un reino mágico hasta los hombres.
¿Y los regalos que aparecen bajo el árbol? miro el césped lleno de frutos a la sombra de los limoneros... Pero los hombres creen que un regalo es algo envuelto en papel navideño y con un moño rojo, ¡los regalos del cielo son mucho más que eso!
El hombre es un ser de símbolos, pero hay que mirar dentro del símbolo, no afuera.




Pascal Campion

La Navidad, los regalos y el "Niño Dios"...

Esto que les cuento sucedió hace varios años, cuando mi hijo mayor era pequeño, y uno quiere hacerlo todo bien, pero lo hace todo mal... 
Como madre primeriza y lectora compulsiva, leía entonces todas las revistas y libros acerca de la crianza de los hijos. Y en una de esas revistas había un artículo interesante acerca de la honestidad para con los hijos. Estábamos entonces en temporada navideña, y yo, muy joven, adapté el artículo a las fechas y pensé que no era bueno mentirle a mi hijo acerca del "Niño Dios" (otros prefieren atribuir los regalos a Santa, para el caso es lo mismo). 
-Hijo, quiero ser siempre honesta contigo: el Niñito Dios, somos los papás. 
Tenía seis años!!! ¡y su decepción fue muy grande, por supuesto! además de que fui la responsable de una ola de pequeños enterados de este "delicado" asunto.
Hoy, con algunos años (muchos) más, pienso que esas ilusiones que uno les regala de pequeños no son mentir, son más bien el lenguaje perfecto para hablar de un mundo mágico que los adultos hemos dejado de ver. 
Ahora pienso, ¿existe el Niño Dios, Santa, los Reyes Magos? y me respondo ¡Sí!, existen, ¿si no quién deja bajo el árbol los regalos, quién recoge la carta, quién se come las galletas? Quienes esto hacen son seres reales, y tangibles, que en ese momento se convierten en Magos. Y lo que uno hace no es mentirles a los hijos, sino enseñarles que el mundo puede ser visto así, a través de los símbolos. 
Lo triste es quedarnos ahí, y no ver que ese Niño Dios también es la divina esencia que regala al mundo dones, que los hombres reciben muchos regalos no sólo en esa noche mágica, sino durante su vida, que son regalos que no vienen en envolturas rojas, o verdes, sino regalos que hay que ver con el alma, como se ve con el alma a los padres como Santa, Reyes o Niño Dios. 
Perdón, hijo, porque entonces, a tus seis años, te mentí, espero que hoy que tú también eres papá, no cometas el mismo error. La magia existe, y nosotros somos los responsables de que los hijos sepan verla en cada pequeño don.
YRM


Imagen Pascal Campion

viernes, 13 de diciembre de 2013

De engendrar nuestros monstruos

Épica tierra adentro.

¿No soy el monstruo sin meta ni descanso
que cual catarata brama de roca en roca,
buscando el abismo con avidez rabiosa?
Goethe


"Que la épica está pasada de moda", dijo hace tiempo uno de mis maestros en la universidad… Pero yo me resistí entonces a creerlo y seguí leyendo los cantares de gesta como quien come un pastel delicioso. Con el tiempo devoré poemas heroicos, y enseñé a otros que la épica lejos de estar pasada de moda es una fórmula mítica utilizada no sólo para narrar divertidas aventuras de héroes nacionales, sino para simbolizar profundos avatares de la condición humana…
Muchas son las alegrías que me dan las clases de mitología que imparto, pero  las más son las que surgen con los acertados comentarios de mis alumnos. A ellos debo esta reflexión, que me llevó a cambiar el enfoque de una obra en particular.  Recientemente les narré la historia de Beowulf, personaje de un cantar germánico ampliamente estudiado y disfrutado por Borges. Protagonista ideal para cintas de aventuras, Bewuolf se convierte, en la cinta dirigida por Robert Zemeckis, en un personaje distinto al que leímos quienes conocemos la historia; y, la que en el manuscrito medieval fuera una horrible ogra


 ahora protagonizada por Angelina Jolie es una atractiva y seductora tentación para el héroe…


El cambio en la versión va más allá: mediante este lazo con la "ogra" Beowlf engendra un nuevo monstruo…
Lejos de criticar los cambios dados por la adaptación moderna al testamento literario de poetas medievales, considero que la película utiliza las fórmulas míticas para señalar que somos nosotros los que gestamos nuestros propios monstruos. Si el poema original, escrito en un inglés muy antiguo, revela cómo se lucha contra los demonios externos, la adaptación moderna hace que esos monstruos sean gestados por el propio Beowulf.
En lugar de temer, negar o afirmar que lo nuevo pueda superar lo antiguo, aceptemos las posibilidades que nos ha legado la tradición y contemplemos la épica como un sistema interior donde el ser humano refleja simbólicamente sus luchas, y donde los demonios personales adquieren formas con las que se pueda lidiar.

Nosotros, con nuevas tecnologías, lejos del tiempo en que la oralidad y la escritura eran dos formas de transmitir la literatura, creamos nuevos formatos para la épica, al fin y al cabo lo que ha pasado de moda no es en sí la lucha constante y feroz contra los monstruos, sino la forma de hablar de ellos.


Si te gustó el artículo puedes suscribirte para que te estén llegando nuevas entradas.
Y si quieren un poco más sobre el tema, encontré este interesante artículo en inglés: 

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Fiestas de Yule




10 DE DICIEMBRE
MAZ (Museo de Arte de Zapopan)
En punto de las 7 pm

Muy bienvenidos todos los que nos acompañan, autores ilustradores, amigos, público en general, niños, niñas. Esta es una celebración gozosa, el tiempo navideño está cerca, aquí casi no caen copos de nieve pero algo en el ambiente nos hace imaginarla. Y así, imaginando que del cielo descienden leves copos de una nieve blanquísima cerremos los ojos, una flauta nos llevará hasta las montañas nevadas de un mundo mágico para celebrar Fiestas de Yule.

Y abierto este umbral, avancemos...



Palabras de Luz Villaseñor Parra durante la presentación de Fiestas de Yule en el MAZ (Museo de Arte de Zapopan de Guadalajara):

Esta Navidad la empecé a vivir con dos regalos: el primero una invitación que me iluminó el alma, llegaba a algo muy mío: la afición por la lectura, actividad que en mi imaginario, comparto todavía con mi padre (quien partió hace muchos años) pero que me dejó impregnada.
El segundo, un libro rojo…. que venía como un regalo y como un reto: PRESENTARLO…..Acepté de manera automática, con emoción y algo de angustia (ustedes saben en diciembre si algo no nos damos es tiempo).
Decidí que primero seria “mi libro de lectura”, y como para mí la lectura es gozo, me di a la tarea de gozarlo….  de descubrirlo poco a poco. Antes de abrirlo me llamó la atención…. por qué rojo?
Empecé a manipularlo, a sentirlo: la edición era magnifica, muy cuidada en todos sus elementos.  Lo fui abriendo como un tesoro…. Y ya si no!!!! Contenía 19 cuentos de 13 escritores diferentes y sí, también incluía ilustraciones, pero cada una completamente diferente a la otra.  Al momento confirmé que eran elaboradas por diferentes ilustradores, ¿cuál sería la razón?  
El titulo me llamó la atención: “Fiestas de Yule”, a qué se refería, de donde se originaba….?  Un primer impulso fue buscar en google el significado de “Yule”, pero no, me contuve con la intensión de descubrirlo a través de la lectura.
Me dispuse a leerlo desde el corazón.  A saborearlo, a gozarlo…

Desde el primer cuento el libro se abrió como el tesoro que es: cuentos en torno a la Navidad, producto del taller "Autores Mágicos", me gustó la propuesta y, como al efecto de un imán,  me vi motivada a conocer a los autores a través de sus escritos.
Mi primera idea va al hecho de su producción, hombres y mujeres que se comparten a través de su escritura, sus historias, su cosmovisión….Y yo creo que más de alguno estaba compartiendo su propia experiencia en torno a la Navidad.
Las historias narradas me llevaron a un viaje imaginario, no solo por diferentes lugares, sino épocas, creencias, sueños, esperanzas en los que niños y adultos se mezclan en la magia de la Navidad.
                                               
Siempre me ha llamado la atención el que se escriban cuentos para “adultos”, por lo general relaciono el estilo literario a los niños, a esas historias que les contamos y que van construyendo su mundo.  En estos cuentos Navideños ha sido sencillo responderme, ya que al adentrarme a la lectura (como una adulta que soy) de pronto brotaba mi niña y las historias me llevaban a una danza entre las dos.
En ellos aparece la familia como el centro, personajes presentes y ausentes que viven y transmiten tradiciones, rituales y costumbres.  En todos ellos hay algo mágico que solo se puede descubrir desde el corazón: los sentimientos que despiertan que confrontaran al lector (creo yo) a su propia experiencia en torno a la Navidad y que nos abren diferentes manera de vivirla.
Cada cuento es totalmente diferente a los demás, en unos la historia nos lleva a los típicos regalos que se esperan en la noche de Navidad: reales e espirituales, en otros la relación entre los personajes familiares presentes y la añoranza por los ausentes, los alimentos que se comparten, el cruce de simbología entre una cultura y otra, aparecen los personajes típicos que se han creado y nuevas propuestas, el contraste entre familias de escasos recursos y otras en las que abunda la riqueza,  etc.  Me puedo aventurar en que en todos hay dos elementos comunes: los recuerdos, la esperanza….
Otro elemento importante y cuidado en la antología, es la relación entre el mensaje de la historia y la ilustración.  Para mi fue como un elemento provocador, partir de la ilustración y luego leer el cuento, al final volvía y la gozaba…..
Me parece enriquecedora la participación de nueve ilustradores, porque aportan diferentes expresiones plásticas y logran a través de ellas ser un elemento que motiva a la lectura.
Al terminar el libro, se me quedan en el alma las historias y me invita a abrir mi sentido de “Navidad” a otros…..
Por último el título, al finalizar mi lectura me doy permiso de investigar que significa “Yule”, y al hacerlo me doy cuenta de que se refiere a una fiesta Pre-Cristiana que pertenece a la mitología nórdica, que al igual que nuestra “Navidad” se celebraba en el solsticio de invierno, una fiesta en familia que ofrecía la oportunidad de recordar ancestros, amigos ausentes.  Una celebración en torno a la mesa donde un ingrediente era la hospitalidad.    Entonces hago mi último descubrimiento….. El titulo también abre una historia, historia que incluye juego de palabras y su significado, que lo puedo traducir como una invitación a unir tradiciones, rituales milenarios, a vivirnos como parte de una historia en una aldea global.

Luz Villaseñor Parra

Diciembre 10 del 2013



Y aquí las palabras de la escritora Tessie Solinís Casparius que también compartió su experiencia con Fiestas de Yule:
Las fiestas de Yule (proviene del nórdico antiguo: Júl) es una festividad que se celebra en los pueblos nórdicos cada solsticio de invierno, está relacionada con la mitología germana y con el paganismo nórdico. 

Pero también es el más reciente título editado por la Editorial Salto Mortal en donde se disfrutan 19 relatos navideños, cuentos cortos que nos muestran distintas versiones de un misma festividad.

Yolanda Ramírez, (coordinadora de la publicación) nos advierte en la primera frase del libro: “El sincretismo religioso permite que durante siglos las fiestas que los hombres celebran sigan conteniendo el símbolo original”.

Así pasamos a "La primera navidad del mundo", escrito por Yolanda Ramírez en donde imaginamos origen del hombre y su contemplación de las estrellas, el deseo de agradecer lo que nace y muere. 
De ahí, una muestra del sincretismo religioso en "Xaureme, wamatsika (Xaureme, el hermano mayor)" escrito por Sandra Paz Wirikuta, emotivo texto en donde vemos como dos culturas pueden compartir el mismo momento. 

Con "Un feeérico cuento de navidad", le damos lugar a la fantasía y a las hadas que habitan bosques misteriosos, texto de Nicte García Yuen, ilustrado por L.E. Mitzy.

La navidad también puede ser motivo para hacer amistades, como lo leemos en el simpático relato "Los 12 días de navidad (breve historia de un Nene y un pavo)" de Luisa Amelia Bañuelos.

En "Regalos especiales" de Yolanda Ramírez reflexionamos acerca de la importancia de los deseos de poseer o de no olvidar, lo material y lo inmaterial…de cómo todos tenemos esos anhelos.
Con "Ese año había más trabajo que nunca en el taller" de Flori Pérez, nos damos cuenta de las historias detrás de los juguetes, no sólo de quienes los fabrican sino de quienes los atesoran.

En "El deseo de Lina y Pau", de Paulina Álvarez, volvemos a la magia con un relato relacionado al pino navideño.

"Navidad en aprietos", de Yolanda Ramírez, una historia en donde en una casa en donde cabe el amor, a pesar de pequeña, hay lugar para el árbol más grande.

En "Papá Miguel" de Cristi Flores, vemos la infancia del que más tarde podría ser Santa, en una historia que nos hace recordar a los abuelos y sus aficiones por algunos juegos y juguetes.

"El fruto prohibido" de Yolanda Ramírez es un buen ejercicio de similitudes entre el deseo de Eva con la manzana y una necia pequeña por una esfera rojiza.

"La estrella del abuelo", de Cristi Flores, nuevamente nos recuerda a los abuelos, la tradición y emoción del montaje de adornos y la melancolía que esto representa para muchos de nosotros.

En "La Navidad sube y baja", de Carlos Suárez, nos vemos reflejados en los que tienen y los que no, en un interesante juego de realidad ficción de su personaje.

"Navidad en la selva", de Nimemy Marhx Gama, un relato navideño, con animales salvajes y la importancia de la convivencia.

"El Gran artista", de Cristy Flores, relato sobre un personaje que pinta el universo para beneplácito de quienes lo contemplamos.

Con "P.D. Nunca olvido cepillarme los dientes", Karla Medrano nos comparte un simpático relato en donde una niña llamada Lucy hace un trato con el hada de los dientes.
"El regalo", de Luisa Amelia Bañuelos, escuchamos un relato entre niños que bien puede suceder, ejemplo de cómo se debate entre creer y portarse bien a lo largo del año, o asumir las consecuencias.

En "Pavos y baños, crónica de una extranjera que reside en Ajijic", de HarrietHart, llemos la visión de una persona que nos narra cómo experimentó una de sus navidades, entre tartas de melocotón y baños por arreglar.

"Stille Nacht" de Robert Bruce Drynan, es un relato histórico en donde podemos ser partícipes del festejo en tres distintos momentos de la vida de un soldado.
"El árbol de la vida" de Sebastián Okami, es un relato corto en donde nos narra las navidades después de la guerra, texto que nos invita a reflexionar sobre la paz.
El trabajo de los ilustradores: Ángel Campos Frías, Bea Ortiz Wario, Casús Olivas, Carlos Jiménez Velado, Jorge Díaz, L.E. Mitzy, Mariana Pérez Villoro, Natalia Ramos Álvarez y Yolanda Michel Castellanos, son la cereza del pastel, que con diversas técnicas acompañan y enriquecen los distintos relatos.

Las Fiestas de Yule es pues, un libro que debe leerse en casa en las vísperas de las fiestas, en donde nos reunimos en familia a recordar el propósito de la navidad.

Muchas gracias.
Puedes pedir Fiestas de Yule a Cuentos a tu casa. o ir a El Carrito de los cuentos, también está en Gonvill ($250).








Felices autoras participantes de la antología.

sábado, 7 de diciembre de 2013

La maga

¿De verdad, de verdad eres lector? Veamos...

Va una caótica e irreverente reflexión  acerca de un personaje literario de los que sólo conocen bien los muy avezados lectores:
¡La Maga!



¡Todas quieren ser la maga!, dijo Julio Ortega hablando acerca de Rayuela, y yo pienso, ¡qué extraño! ¿de verdad todas las lectoras de Rayuela querrán ser la Maga?,  ciertamente toda una generación de mujeres jóvenes en 1963, cuando se publicó Rayuela decían eso, y no es nada difícil pensar que muchas deseaban ser como esa mujer que nadaba los ríos metafísicos con ingenuidad y alegría, pero ¿también querrían ser la que  leía una novela y apenas terminada olvidaba de qué se había tratado…? ¿será?, el caso es que yo creo que las lectoras del 2013, (nótese, he dicho las lectoras, no las mujeres en general, ser lectora es ser un tipo especial de mujer) a cincuenta años de su publicación, difícilmente desearían vivir las situaciones que vivió la Maga, difícilmente podrían tolerar tan sumisas el maltrato de Oliveira… las lectoras de Rayuela, para ser lectoras cómplices e ir construyendo el sentido con los datos que Cortázar nos da, han de ser mujeres pensantes, y es que para leer Rayuela de verdad y avanzar por el laberinto que Cortázar construyó se necesita algo que es totalmente incompatible con  lo que representa la Maga, se necesita un intelecto más bien parecido al de Oliveira… qué curioso, entonces... ¿no sería mejor decir, que todas admiramos a la Maga, que todas las lectoras de Rayuela vemos en la Maga el espíritu puro y libre, la belleza de lo sencillo, sus raptos de honestidad sin tapujos, pero de ahí a desear ser la Maga hay un buen trecho. Desear ser la Maga, implica, si seguimos de cerca lo que se revela acerca de ella, desear ser una mujer que pone en peligro a su hijo, una mujer para quien su bebé está en segundo plano; una mujer violada… varias veces. Ahora ¿cuántas se anotan? aquella que diga tan fácil y a la ligera, con cara de éxtasis, que desearía ser el personaje de Cortázar, o no se da cuenta de lo patética que fue la infancia y juventud del personaje, o no ha leído la novela, o leyó sólo algunos capítulos, los primeros, donde la relación de la Maga y Oliveira es una relación extremadamente erótica, donde no hay rutinas sino destinos a la vuelta de la esquina. Donde sus juegos amorosos hechizan y su pasión subyuga. Donde las frases se te clavan hasta las entrañas y te las guardas en el alma para toda la vida. Esa es la primera parte de Rayuela, y ahí, indiscutiblemente, los personajes se ganan nuestra afiliación ciega, pero, debido a la complejidad de la novela, y a pesar de ese primer clavado en la maravilla, muchos no siguen adelante, porque conforme avanzamos Cortázar juega cada vez más rudo tanto con sus personajes como con nosotros, y pocos aguantan el round.
Soberana ambivalencia que es la Maga, queremos ser ella cuando es amada por Oliveira hasta el delirio, cuando a los amantes no les bastan las palabras y tienen que inventarlas, queremos ser la Maga cuando el Club de la Serpiente, los amigos, la necesitan para hacer contrapeso y equilibrar un poco sus cargados cerebros, llenos de datos; cuando la admiran por sencilla, pero no cuando la tratan de tonta (las más de las veces), ni cuando Oliveira la abandona porque el bebé vive con ellos y a él le estorba. Ni cuando se le muere su hijo y precisamente en ese momento fatal la deja sola.
En realidad, Rayuela, como El Quijote, son esas novelas de las que todos hablan, pero pocos han leído, y de esos pocos, ¿cuántos la habrán entendido realmente? Los personajes ciertamente se salieron ya del libro y tienen vida propia, le pasó a la Maga igualito que le pasó al Quijote, andan por ahí como arquetipo. Pero sus entrañas, ¿quién se asoma de verdad a ellas?
La Maga es un nuevo Sancho, sencilla y torpe, pero entrañable, se gana nuestro corazón; es eso que todos somos, pero que desearíamos no ser (porque alguien, que ya ni sabemos quién, nos dijo que estaba mal serlo), por eso, digo, no es que todas las lectoras de Rayuela queramos ser la Maga, es que al leer descubrimos que somos o hemos sido la Maga, y no queremos serlo, es que mucho trabajo nos ha costado salir de ese estado de ignorancia al que la sociedad había sometido a la mujer, y qué difícil nos ha sido entender el mundo y sus sinrazones… y en realidad no es que lo entendamos, sino que nos acoplamos a ese molde aunque esté deforme. 
En qué rollos me metí, ¿quiero ser la Maga? No, pero lo soy, en el fondo mi esencia femenina está ahí reflejada y lanzando múltiples destellos, como un prisma. Hay cosas de la Maga que rechazo, como su descuido ante el hijo, y su amor a un hombre que no sabe valorarla, pero hay cosas que definitivamente quisiera conservar, su fluir simple por la vida, su estar en el momento, su habitar el mundo sin complicaciones existenciales.
Así que, en honor al laberinto por el que Cortázar nos lleva, saltando de un capítulo a otro, avanzando y retrocediendo, ora del lado de aquí, ora del lado de allá, vuelvo al principio, ¿de verdad será que todas las lectoras de Rayuela desean ser la Maga? no sé, sólo puedo contestar por mí: que sí que no, y que el cuento se acabó (en realidad mejor prefiero ser Talita... y decidir hacia cuál lado del puente me dirijo).


Si te gustó el artículo, suscríbete y seguirán llegando a tu correo nuevas "Reflexiones del Temple".

viernes, 6 de diciembre de 2013

De libros, ferias y lecturas

Ex Libris
                                                                               El  libro más viejo, 
el abuelo;
 el más grande, el periódico;
el libro con más aventuras, tu interior…
YRM
Días de intensa actividad libresca en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara me inspiran a expresar algunas reflexiones, más bien sobre el acto lector, pues el libro es en estos espacios objeto de mercadotecnia más que de cultura,  la FIL en realidad se ha ganado a pulso el calificativo de “Feria”.
Las editoriales y muchos promotores de lectura, preocupados ante el inminente avance de un nuevo soporte para la escritura se defienden de este cambio con textos más bien llamativos que profundos, invitan al seguimiento de autores como si fueran personajes de ficción y desarrollan una serie de recursos para gestar nuevos materiales que “diviertan” al lector. Si generalizo espero me disculpen aquellos que tratan la literatura dignamente y participan en la feria con seria integridad y verdaderas propuestas, con stands entrañables y cariño sincero por los libros y la lectura.


La lectura atravesó durante milenios otras formas de trasmisión (la oral e iconográfica). Con el tiempo fue necesario que la palabra se registrara, primero con fines administrativos, posteriormente para conservar evidencias culturales. Hoy con los libros electrónicos,  no estamos sino ante un nuevo rostro del libro; y lo importante, creo yo, es conservar el acto lector como protagonista principal, porque la lectura se aviva en el interior del hombre, es ahí donde los libros reciben sangre. Un libro no está vivo mientras se secan sus páginas en una oscura biblioteca sin ojos que lo animen, un libro es la lectura, y si actualmente la lectura ha conquistado otras plataformas para conseguir más lectores, qué mejor. Las editoriales serán beneficiarios de que el acto lector se multiplique, siempre habrá quien desee adquirir como objeto un libro que lo haya conmovido, no es suficiente leerlo en una pantalla, el ser humano quiere “tocar”. Pasar sus páginas como si se acariciara a alguien muy amado. El libro no desaparecerá, pero iniciamos una época de convivencia entre ambos medios de trasmitir literatura. Primero se escribió sobre piedra, muros, tablillas de arcilla (qué difícil trasportar un libro de semejantes dimensiones), la complicación de estos recursos editoriales hizo que apareciera el papiro, y los libros fueron enrollados. Cuando el hombre ideó el códice (primeros libros con páginas) los que leían en rollos se sintieron ofendidos por esta nueva tendencia, pero muy pronto descubrieron las ventajas que ofrecía el códice. Posteriormente, los copistas se negaron a aceptar que una máquina pudiera producir semejante cantidad de ejemplares en un lapso de tiempo tan corto, decían que era una manera de despersonalizar el libro, así la imprenta en su momento llegó a desestimar una industria muchos años próspera. Pero lo importante es que el hombre sigue buscando la manera de leer, eso es lo importante, que el hombre encuentre en los libros, cualquier que sea su forma exterior, un eco a sus más hondos sentimientos.


Por ello, aplaudo a quienes en la FIL  entregan material que construya una cultura de seres pensantes, que conozca la estética editorial y entregue al público ediciones dignas; pero repruebo totalmente a quien busca seguir construyendo un mercado editorial donde lo que la mayoría busca es “divertir” al lector para que consuma letras como si fueran una sopa que se digiere y olvida en el retrete.

Si te gustó el artículo suscríbete, estaremos comentando más de esto y todo.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Bibliodiversidad

Bibliodiversidad, (en gustos se publican géneros...)
Por Yolanda Ramírez

Frase del libro Los mitos del alba


Tarde o temprano, la historiografía mexicana descubrirá que no se puede hacer la historia de la cultura en México sin hacer la historia de sus editores.
Gabriel Zaid

Dime con quién publicas y te diré quién eres, fue el  título de una mesa redonda que se llevó a cabo el jueves 5 de Agosto del año 2011 en las instalaciones de la librería José Luis Martínez del FCE, en el marco de la Feria del libro Independiente. El evento convocó editores, escritores y público en general. Al concluir la participación de los expositores una persona del público los cuestionó insistentemente sobre los pasos a seguir para convertirse en escritor. Su insistencia era tal que me pregunté ¿Qué será lo que en realidad desea esta persona, escribir, o  ser escritor? cosas distintas aunque suenen tan iguales. Querer escribir implica algo íntimo que encuentra en la escritura su hogar, querer ser escritor tiene qué ver más con el ego y el entramado maravilloso que la farándula ha tejido en torno a la profesión del que escribe.  Escribir tiene que ver también con leer, ser escritor con ser conocido y salir en los medios. Pero… ¿quién termina siendo publicado después de todo? ¿Qué factores se conjuntan para que alguien se convierta independientemente de sus intenciones iniciales, en un autor publicado? 

        
                                 
Hace algunos años, México vivió su época de oro cuando Don Joaquín Díez-Canedo, en su paso por el FCE publicó las obras capitales de Juan José Arreola, Juan Rulfo, Carlos Fuentes y Octavio Paz. En los años sesenta Don Joaquín deja el FCE y comienza una trayectoria editorial independiente con el sello Joaquín Mortiz, donde apostó por algunos escritores, entonces desconocidos, que ahora engalanan la literatura mexicana tales como, Jorge Ibargüengoitia, Augusto Monterroso, José Agustín, José Emilio Pacheco, Salvador Elizondo, Juan García Ponce y Jaime Sabines, entre otros. Don Joaquín era un editor muy culto, un gran lector, ameno en su charla y excelente ser humano.
El primer elemento en la cadena de eslabones, entonces, es el editor. Sin embargo, los grandes consorcios manejan  políticas para la publicación que no permiten llegar al público muchas obras valiosas. Su infraestructura los convierte en gigantes del mundo libresco. Esto ocasionó que hace más de tres lustros, aproximadamente, surgieran en Guadalajara lo que hemos dado en llamar editoriales independientes. Nacieron debido a la necesidad de ofertar algo distinto a lo que el mercado, determinado por las grandes casas editoras, ofrecía al lector. Pero, ¿cuáles son sus características?
Las editoriales independientes son esfuerzos individuales o de grupos reducidos, empresas quiméricas, alejadas de intereses comerciales, que  apuestan a autores desconocidos en un acto de fe e intuición. Son individuos o grupos generalmente cultos… tal vez por ellas se conocerá la nueva obra que como Pedro Páramo cimbrará los cimientos de la literatura mexicana. Gracias a ellas es que editoriales extranjeras han confiado en autores nóveles haciéndolos brillar en otras latitudes.
Las editoriales independientes otorgan a los autores y a los lectores horas de trabajo no remunerado, desvelos e inversión personal, todo por la publicación de un libro en el que creen.
Un editor es como un partero, hay los que necesitan traer al mundo libros que reporten grandes ganancias, y los que desean darle oportunidad de nacer a los libros que consideran buenos, independientemente del resultado comercial. El mundo editorial necesita que existan ambos, en la bibliodiversidad estriba el beneficio.

Hoy, una nueva editorial independiente se suma a las filas de los que enfrentan esta tarea, la editorial Salto Mortal apuesta por autores e ilustradores de Jalisco, esperamos que esta nueva oferta en el mundo editorial encuentre lectores asiduos.




Tipos de narrador en una historia. Parte 2

¿Quieres saber por qué es importante tomar en cuenta al narrador? Aquí te compartimos dos videos acerca del tema.