sábado, 12 de agosto de 2017

sábado, 8 de julio de 2017

La gramática de la ficción
Conferencia impartida en CUCSH durante el CONELUG 2016

Ejercitar el aparato imaginario…
         Para un escritor el aparato imaginario es tan importante como el aparato respiratorio... Porque el escritor, si no imagina, se muere.

         Los representantes del canon occidental -como Shakespeare y Cervantes- usaban su aparato imaginario con bastante eficacia, estos autores aunque no eran ellos mismos académicos, han sido la delicia de los académicos porque son valiosas piezas para diseccionar el aparato imaginario. Donde quiera que esté. Y por eso se volvieron canónicos, porque supieron ir hasta la médula de un sistema que nos conmueve a todos.

Aquí la conferencia completa:

sábado, 3 de junio de 2017


Conferencia impartida el 25 de abril en  en el Centro Universitario CUCSH, en la Universidad de Guadalajara, durante el marco del primer Encuentro Regional entre Escritores y Editoriales 



En el video la conferencia en vivo.


Aquí la conferencia completa:

El mundo de lo sublime quiere nuestra visión, no nuestra ciencia.

Victor Hugo

Pedro me invitó para hablarles de mi trayectoria, pero más que esa trayectoria que se cuenta por número de libros publicados, me importa hablarles de la que se refleja por el número de lectores y amigos que los libros nos regalan. Por el número de maestros que nos han alentado, como la maestra Lavinia, a mi lado, que presentó en La casa de los perros mi primer libro.

Puedo darles consejos para que las editoriales los atiendan, y me sé bien el entramado de ese mundo, pero esos consejos no son los que los llevarán hasta el reino a donde quisieron llegar los inmortales de los que habla El lobo estepario; inmortales, porque además de que siguen vivos, hablan de un reino que no se deja vencer por ningún arma, y nacen cada vez que sienten un nuevo aliento sobre sus páginas. Ese aliento que, si la página fuera de cristal, empañaría…


Gracias, Pedro, por la invitación, desde que te conocí intuí, (intuir es un saber más hondo), que habías quedado irremediablemente cautivado por este mundo. Gracias maestra Lavinia, por aquel gesto de confianza hace varios años, en el 2005 al presentar mi libro, y por seguir viva en el cariño a los alumnos, y por seguir siendo inspiración. Gracias a los organizadores que dejan horas de sueño o diversión por dar vida a estos espacios, y gracias a esta Alma Mater que alberga tantos sueños.


Comencemos con un enigma
Y el hombre que tenía la ciencia del libro dijo las palabras mágicas y trajo con ellas hasta Salomón, lo que Salomón quiso. "Antes de que la mirada vuelva a ti yo habré traído hasta aquí lo que desee tu corazón".
¿De qué trata este hechizo? ¿De qué habla?
El libro, la literatura, ambos son los destinatarios de este hechizo. Cuando la mirada está "ahí", es posible lo imposible, en ese "ahí" sólo estamos limitados por el alcance de nuestra imaginación, por la suma de imposibles que ésta puede contener y… cuando salimos de "ahí", volvemos al mundo real, aunque a nuestro lado descanse una rosa que no sea de este mundo…
¿A dónde ha ido nuestra mirada interior cuando estuvimos ahí? La pregunta es fundamental, porque de esto se trata ese "ver", que no es el ver de los ojos que leen, sino de los ojos que siguen la figura trazada más allá… es la mirada INTERIOR; ¿a dónde vamos? y no me refiero a los sitios mencionados… me refiero a esa dimensión psíquica. ¿A dónde vamos?, ¿en dónde estamos cuando estamos ahí?, ¿dónde o qué es ese ahí? Ese ahí es una arquitectura psíquica, formada por estructuras míticas, apoyo para la neurogénesis, es decir la generación o regeneración de estructuras de apoyo a la lectura holística, (recordar que lectura no implica sólo el seguimiento de palabras en un texto, se lee de muchos modos).
Aclaremos,
                  aunque aquí vean un despliegue de libros, la literatura NO ES UN LIBRO, el libro es el soporte de algo más, algo más vivo, pero inasible. El libro la manifiesta, nos lleva a ello, pero no es ello, la literatura es una dimensión imaginaria, a la cual llegamos mediante la lectura, pero no esa lectura escolar de repetición merolica, sino esa lectura holística de la palabra como huella de la vida. ¿Porque somos demasiado exteriores creemos que todo lo demás es sólo exterior? Curioso enigma que creemos responder armados con razones, cuando la razón es más un distractor de lo vital.
Mi recomendación para entender de qué va esto es,

                                ir a la tierra de los sueños, los caóticos sueños que asaltan nuestra almohada por las noches, y los aparentemente ordenados sueños que anida nuestra cabeza durante la vigilia, somos sueños, y nos alimentamos de sueños, y la vida es sueño… la salud de nuestros sueños determina la salud de nuestros signos vitales, si enferman mis sueños, enferma mi vida, si enferman los sueños del mundo…


            Pues bien, la literatura es un sueño universal conformado por los sueños de todos los soñadores, es personal y universal. Habrá que cuidar ese sueño, que no enferme, que sepamos apreciar el cielo de Dante, y no sólo su infierno… 

¿Y cómo hacerlo, cómo entrar ahí, con qué contraseña?,
                                                                                               esta dimensión de la que hablamos cuando de este tema hablamos es una dimensión a la que nos acercamos armados de palabras, porque las palabras nos aclaran un poco la bruma… pero cuidado… Que las palabras no se conviertan en dioses, que no devengan en ídolos, que no estorben el verdadero camino, están ahí para no revelar. Son sombra platónica, que insinúa una realidad mayor, la verdadera palabra se comprende sin palabras. Tal vez por eso entre los eruditos abundan los asesinos del sentido.
El punto aquí es…
                              Comprender lo incomprensible de una manera NO COMPRENSIBLE. Cualquier explicación racional habrá asesinado la sustancia que anida "ahí", cualquier intento de coherencia dejará de lado la coherencia última y verdadera, la del reino del que venimos y hacia el que vamos, un reino que tratamos de alcanzar, pero nunca alcanzamos.
Una advertencia,
                               sucede que así como enferman los sueños, enferman las palabras, no sé decirles cuál enferma primero, sé que están en un beso contagioso y constante, y si alguno lleva el virus primero, poco importa porque se besan sin culparse. Pero igual enferman, los sueños, las palabras… y eso porque padecemos no sólo contaminación ambiental, sino una más peligrosa, una que amenaza la patria interior, el sentido, la guarida… esa contaminación nos vulnera ahí donde deberíamos ser invulnerables. Igual que un derrame de petróleo vulnera a las criaturas marinas, así nos vulnera la palabra que enferma. Y vamos por ahí lanzando el virus, creyendo que hablar a la ligera, escribir a la ligera no afecta nada, y lo afecta todo, las palabras son semillas, SON, y no estoy utilizando una metáfora. ¡Somos naturaleza!, y como la naturaleza que por todos lados brota sus margaritas, así nosotros por donde andamos regamos las palabras, y caen sobre la tierra, y las riegan las lágrimas, y florecen, y dan frutos dulces, o amargos… pero creemos que las palabras son artículos, preposiciones, adjetivos, sustantivos… y no, así han sido clasificadas por nuestro ordenador mental, pero son más… son NATURALEZA, nacieron de la naturaleza, brotaron como flores, y fueron un día prístinas, contenedoras de mitos, una sola palabra bastaba para sanar la historia. Incluso las palabras eran visibles, realmente visibles…, la libertad andaba volando sobre los cielos, y TODOS PODÍAN LEERLA. Hoy sólo los eruditos pretenden comprender el lenguaje cuasi sacerdotal de la literatura. Y se alejan de lo que ella ES, y alejan a los demás de ese gran vergel psíquico.
Cuando la palabra sea también naturaleza integraremos lo que hondamente somos, aquello que estudiamos como fondo y forma será en efecto una moneda con dos caras unidas en el giro de la apuesta. Entonces dejaremos de estar escindidos, comprenderemos que, lo que sucede afuera, sucede adentro, y aún más, lo que escribimos sucede…
No sé si por eso o por alguna causa que late y no quiere más que ser latencia, he llamado a esta charla "lo que la vida le hace a la palabra, y la palabra a la vida", porque yo he constatado que escribir sobre el papel es escribir sobre la vida, no quiero decir acerca de la vida, quiero decir literalmente sobre la vida, y así vamos tachando posibilidades.  
Para ejemplificar esto me gustaría hablar de algunos de mis libros, cada uno de ellos lleva en su gestación una razón natural, tan natural como las estaciones, que nos llevan por la vida de la primavera al invierno… de un género literario a otro. Yo no he querido especializarme en ningún género, he querido fluir como las estaciones por el género literario que requiera mi semilla interior, y es que siento que los géneros literarios, aunque ahora sean una especie de ciencia, nacieron de la VIDA, y se escribe desde la vida, utilizamos el género que mejor la exprese en cada circunstancia, es una necesidad de dentro hacia afuera, es la urgencia de la manifestación que atraviesa el asfalto de esta realidad encorsetada.

El hombre es una puerta por donde pretende atravesar toda la realidad, es una puerta demasiado estrecha. Con la literatura la ensanchamos. Escribir es encantar, escribir es un método efectivo para apoderarnos de la palabra viviente.



viernes, 23 de diciembre de 2016

MANTRA DEL YULE

Nuevas Fiestas de Yule

MANTRA DE YULE
Por Yolanda Ramírez Michel



Padre Invierno, que llegas todos los años a visitarnos desde el cielo, vuelve santo todo lo que tocas, todo lo que nos rodea.

Que tu manto de nieve y frío nos purifique; que venga tu reino y se haga la feliz voluntad de la Tierra.

Danos la alegría de un gorro navideño, la magia de los reyes magos, la paz de una Noche Buena, el entusiasmo de los niños ante el árbol, la inocencia de un calcetín colgando en la chimenea, y no falte en una casa con niños, un nacimiento, una vela encendida, o un cuento navideño.

Que en todos los hogares haya una sonrisa, un abrazo, la reconciliación de los padres y los hijos, los hermanos, los vecinos, los amantes, los enemigos. 

Perdona, Padre Invierno, que algunos tristes no logren encender sus luces, danos lo necesario para sanarlos, o apoyarlos, o entenderlos. Porque igual podemos nosotros en algún momento caer en esa misma tentación: la de perder la alegría.
No nos dejes, Padre Invierno, sin el frío que nos acerca al fuego del hogar, sin el temporal que hace a la abuela tejer bufandas, sin el vaho helado de nuestros villancicos, sin la guía de una estrella.
Y líbranos, junto con la Madre Tierra, del peor mal: olvidar la magia verdadera, la que nos enciende el alma y trasforma en bien cualquier malaventuranza.
Así sea.

Texto del libro Nuevas Fiestas de Yule 

domingo, 11 de diciembre de 2016

Amparo Dávila y su sombramorfismo.


Por Yolanda Ramírez Michel

(Texto leído durante el homenaje en vida que realizó la editorial Nitro Press  a Amparo Dávila)

La realidad no nos alcanza... Y por eso sentimos muchas veces una extraña opresión en el pecho, porque la realidad comprime la verdadera vida, la guarda en un cofre de referencias claras, y la encasilla. Y la realidad vivida carne adentro se siente como habitando el traje de un buzo... Y nos desgastamos  Intentando respirar a través de un tanque, intentando vivir desde ese encierro. Entonces, qué hacer con la necesidad urgente de vivir de otra manera, qué hacer con la vida interior que se desborda y no haya cauce propicio, y nos infla como a globos a punto de la explosión. Todos lo hemos sentido, pocos saben expresarlo, explicarlo... Pocos saben con qué palabras nombrar a algunos hechos de esos que suceden sombra adentro. Amparo Dávila sí... Ella encontró el camino para decir... Para contar lo que se siente vivir con los fantasmas, con los recuerdos, con el dolor, el miedo, la violencia, con los monstruos (y no hablo de monstruos formales, sino de monstruosidades, de esas cosas con las que no deberíamos vivir, y vivimos; de esas situaciones que no deberíamos soportar, y soportamos), porque se da el caso que parezca natural convivir con un ogro, con un cadáver, con el agotamiento excesivo, con la desilusión, vivir con cosas que vamos aceptando y que NO deberíamos aceptar. La literatura siempre ha sido esa herramienta para contar lo incontable, lo que se puede contar es sólo la orilla de la playa, lo que no, es el mar y todos sus engendros, esos que la ciencia ha querido erradicar porque el racionalismo no quiere o no puede clasificarlos. Amparo Dávila los clasifica, cada oscura sombra de nuestra honda realidad tiene un título en su bestiario mental, ella conoció la orilla, no le fue suficiente, y se lanzó al mar, que ya había tomado consistencia de pantano... Desde pequeña convive con estas criaturas extrañas, sin nombre, sin rostro, su hermano muerto la dejó sola sin explicaciones, a esa edad ¿quién le va a dar explicaciones a una niña?, pues ella misma; y cuáles son las explicaciones que puede formular un ser tan nuevo: los símbolos, entidades primigenias en la conciencia, nacientes entes de los sueños. Desde aquella soledad infantil, la imagino mirando por la ventana el desfile de muertos, como algo que parece natural, ¿lo es? ¿Es natural que alguien con tanta vida por delante deba contemplar la muerte a diario y tan descarnadamente, si los mismos adultos le buscan eufemismos? Natural o no, le tocó esa maestría. El precio de escribir es ese, vivir literariamente... Ser un personaje más de la propia y más importante ficción, la nuestra. La imagino en esa biblioteca encontrando a Doré y el infierno de Dante, con sus nueve suelos de torturas, diablos con tridente colándose hasta una tranquila casa de provincia, espectáculo macabro que entra al mundo ordinario por las grietas de una biblioteca, y visita a una niña en su mundo de a diario. Pero... ¿Cuál es realmente el mundo ordinario? En los cuentos de Amparo parece confundirse... Y no hay tal, no hay ningún mundo ordinario, todos los mundos se pueblan de visiones... Todos se vuelven, a pocos párrafos, extraordinarios... los libros son sus primeros y mejores pasaportes, trenes, y tierras para explicar lo que el maestro o el padre no pueden explicar. Todos ocupados en la realidad demasiado real... Unos le han dado nombre: literatura fantástica, terror, realismo mágico, súper realismo (que ahora nos explican que la palabra correcta no es surrealismo... Sino súper realismo). Términos y hermenéutica de primer nivel, y en todos ellos Amparo sale victoriosa y de todos ellos se enriquece y a todos manifiesta como si hubiera tejido sus historias con retazos de todos ellos, original y única, nunca sometida al curso de la crítica…. la crítica literaria que finalmente atendió a Amparo no podrá nunca reproducirla como sus propios cuentos. Leerlos es la experiencia que puede medianamente hacer que comprendamos. Leer de una familia que vive con un joven ogro...y preguntarnos una y otra vez ¿por qué la hija que se había ido ha vuelto?, ¿por qué, por qué? ¿Si ya se había mudado a la capital  y ya había hasta cambiado su apariencia?, ¿por qué regresó a ese ambiente desquiciante? Por lo mismo que nosotros continuamos en nuestras propias desquiciantes cárceles mentales. Amparo sabe de la necesidad urgente que lleva a un lector a un cuento, esa necesidad de entender de otro modo la vida. La necesidad de que alguien nombre el invisible mundo de sombras que nos acecha y que solo nosotros vemos... O que solo nosotros NO vemos.
 
            Un desfile de engendros... Casas habitadas por secretos, familias ocultando una herida descomunal, la costumbre al servicio  de lo extraño, de lo sobrenatural. 
¿Cómo contar eso que nos sucede y no tiene asidero en la casa de ladrillos sino en la casa de la vida?
 
            Presentar los cuentos de Amparo Dávila siempre será insuficiente, habría que leerlos. Por eso al final de estas letras voy a dejarles uno de sus cuentos. Un cuento breve. Para los lectores y para los escritores, Amparo es fundamental, yo he abrevado de Amparo Dávila desde que quise vivir la literatura seriamente, ella y Guadalupe Dueñas fueron mis iniciadoras, el umbral y el camino. Y, a pesar de que fueron fundamentales para mí como escritora, quiero señalar algunas de sus virtudes con el afán de un lector emocionado y desde ahí, y ya no como escritora, contarles lo que me sucede cuando leo a Amparo.

Primero, que no paro. No son palabras para dejar a la mitad, no son historias que nos permitan dejar un separador a medio fantasma. Tenemos que ir de principio a fin sin contratiempos… que nadie nos distraiga, que no vengan los hijos, ni el mesero, ni el amigo a interrumpir la vida en la que nos metimos, pero qué manía la nuestra, meternos a los cuentos de Amparo es meternos a alguna casa del terror de un pueblo desconocido al que llegamos a sabiendas de que es un pueblo fantasma y las cosas que pasan ahí no son cosas, son sensaciones. Porque todo lo que cuenta, es CIERTO, certísimo, pero en otro nivel distinto al de la literalidad. Amparo ha hecho lo que hicieron los griegos, ellos antropomorfizaron las pasiones humanas, al amor le dieron forma de mujer y contaron su historia... Así Amparo sombramorfizó las sensaciones de la vida, las innombrables, a las que sólo le hemos dado un nombre ascéptico y sencillo o no les damos nada. 
            Si quisiera sintetizar diría que Amparo Dávila ha escrito un catálogo de la violencia, ha dado consistencia aún desde su aparente inconsistencia a las afrentas de la vida al hombre, le ha dado una historia a la desilusión amorosa, al suelo perturbador, al hombre que grita demasiadamente, al adulterio, al dolor de la pérdida, a la pérdida de la juventud y los sueños, a las enfermedades que acechan, a la soledad, al abuso de los familiares, a los hogares con secretos, a las mujeres que soportan, a las que no soportan, a los hombres que sufren, a... A nosotros, los seres humanos que desde una piel guardamos una patria blindada a la mirada, a veces, hasta para nosotros mismos. Blindada porque muestra nuestras enfermizas maneras de vivir...  donde lo más sano es brutal. 


Gracias.

Aquí el link para dar lectura al cuento Óscar, de Amparo Dávila cuento "Óscar":


jueves, 17 de noviembre de 2016

Las intermitencias de un cuento

Columna Reflexiones del Temple
Las intermitencias de un cuento


Acabo de enterarme, aunque la noticia no es reciente,  que el famoso premio Nobel, José Saramago,  fue  acusado de supuesto plagio debido a las coincidencias que hay entre  su novela Las intermitencias de la muerte y el cuento ¡Últimas noticias! de Teófilo Huerta.  Investigué el rumor y descubrí  un sitio donde se dan los pormenores del caso (www.saramagoplagiario.blogspot.com).   
Los derechos de autor son una conquista de los últimos siglos. La Ilíada, por ejemplo, fue una historia contada por muchos aedas (poetas  que cantaban historias ante un auditorio). Uno de ellos, al que ahora damos el nombre de Homero (entonces  Homero no era un nombre sino una forma de llamar a estos poetas) fue el responsable de que la larga tradición oral finalmente se pusiera por escrito. Paralelas a las narraciones de las cuales se conoce el autor, hubo muchas más contadas en el anonimato, trasmitidas durante largo tiempo por la voz de  cantores anónimos.
 ¿Será que en un primer momento la cuestión de la  autoría no era tan relevante como el contenido del relato y la forma de narrarlo? Los pueblos y naciones hacían suyas las fábulas de sus vecinos sin sentir  que adueñarse del saber popular era un hurto. Así mismo, la historia de la  Literatura está llena de  relatos que se actualizan y recrean para volverlos más accesibles a la cultura y el tiempo que los recibe. Sin embargo, al pasar de los años, ha ido in crescendo el ego y ahora resulta más importante el autor que la obra. Las editoriales comerciales prefieren publicar autores famosos sin importar si sus historias son buenas o no, o si son plagios… (¿se hubieran vendido la misma cantidad de ejemplares  de ¡Ultimas Noticias! de Teófilo Huerta que de Las intermitencias de la muerte de José Saramago?). Generalmente esperamos que un escritor importante sea capaz de inventar una historia original cada vez que se decide a escribir, pero debe ser difícil lidiar con la fama y las exigencias editoriales.
Por otra parte, el tema que tratan Huerta y Saramago existía ya en las narraciones populares (por no hablar de que hasta Los Simpson, Twilight Zone y una escritora chilena lo han tratado). Durante la Edad Media se contaba el cuento de un soldado que  había atrapado a la muerte ocasionando tremenda confusión pues nadie moría.  Y aún más lejana está una versión del mito griego de  Sísifo quien apresó al rey del inframundo, una situación imposible, porque nadie podía morir mientras Hades estuviera prisionero, ni siquiera los hombres que habían sido descuartizados o decapitados. En la actualidad el autor tiene una pesada tarea si se espera de él que desarrolle un tema que no haya sido tratado antes de una u otra forma. Lo que sí debemos esperar es un aporte en la forma de narrar, una actualización, una recreación, una nueva propuesta estilística, en fin que innove.
Si Saramago se inspiró consciente o inconscientemente en el cuento de Teófilo (lo cual sería bastante probable si todas las pruebas  resultan concluyentes)  ¿por qué no aceptarlo?, al fin y al cabo del cuento de Huerta (7 cuartillas) a la novela de Saramago (274 páginas) hay grandes distancias en cuanto a estilo, extensión y tratamiento del  tema . Creo que es justo, y de caballeros, reconocer cuando la idea de alguien nos inspiró. Ahora que no estaría de más investigar a fondo porque también puede darse el caso de que todo este embrollo sea en sí mismo una ficción hecha con la ficción.


viernes, 14 de octubre de 2016

Premio Nobel de Literatura 2016





Premio Alfred Nobel de Literatura 2016: Robert Allen Zimmerman (en hebreo: Shabtai Zisl ben Avraham), para nosotro Bob Dylan. Músico, cantante y poeta estadounidense, ampliamente considerado como una de las figuras más prolíficas e influyentes de su generación en la música popular del siglo XX y de comienzos del siglo XXI...

En primera instancia pensé que era una broma, luego recordé que durante mucho tiempo, y hace mucho, la literatura se trasmitió como un canto, y que las canciones no han dejado nunca al hombre... ¿Cuándo se separaron? ¿Cuándo dejaron de cantar los bardos? ¿Cuándo dejaron de ser hondos los los cantores? ¿Cuándo se hizo a un lado la lira y las historias épicas pasaron a la hoja de papel llevando consigo sólo la melodía personal de los lectores? Música, Literatura... dos grandes reinas, una siempre llena de seguidores, la otra solemne pero olvidada por las masas... A mí, que disfruto con grandes obras, me duele que la gente no lea, que no comprenda los cuidados renglones que muchos trabajamos con insistente tenacidad hasta el desvelo... 

Por eso mismo, luego del estupor primero ante la noticia busqué letras y vídeos de Dylan, y luego de escuchar y andar saltando de vídeo en vídeo, y leer acerca de su vida, de su obra, de sus aportaciones a la cultura, pensé: tal vez, este premio podría traer de vuelta algo que hemos dejado de lado, algo que, seas o no admirador de Dylan, atrae a todos. A mí me gustaría que más gente leyera y se alimentara de metáforas, me gustaría que la Literatura estuviera en todos los hogares entregando sus bienes, me gustaría que no necesitara competir con nada para saberse hermosa... Me gustaría que fuera algo tan de todos que no hubiera joven que pudiera ni quisiera eludirla, ¿sueños?, ojalá no. Por eso, luego de averiguar si ésta no era una noticia de ésas que dan el Día de los Inocentes, me di a la tarea de aceptar que también ahí, en las letras de Dylan, hay gran poesía, aunque no sea como la de Wisława Szymborska o Tomas Tranströmer (ambos premios Nobel de poesía, ambos poetas que admiro hondamente). 

Además, para que no se duelan tanto los que de este premio se duelen, sabemos que desde hace mucho el premio Nobel se da por "varios motivos" muchos de ellos políticos... ¿qué se habrá discutido en la sala donde se decidió esto? ¿por qué se llegó a un voto unánime? ¿qué nos dice acerca de lo que necesitamos renovar? ¿No escribió Dante su Divina Comedia en latín vulgar para que llegara a más... al pueblo? ¿No escribió Shakespeare obras de teatro, y versificó en los escenarios para llevar la literatura al pueblo? ¿No cantó la Iliada Homero? ¿No usó Cervantes el pretexto de los libros de todos para hacer con ellos un libro inmortal? Aceptando la poética folk, como un día se aceptaron los cuentos de hadas, que ganaron su lugar como género literario, tal vez hoy tenemos algo que aprender de esas letras que andan por el mundo, congregando a tantos en torno a una melodía y una historia musicalizada. Y tal vez, desde nuestro privilegiado amor por la Gran Literatura podríamos dilucidar o extraer algún bien en medio de la aparente afrenta. 

Aquí una liga con algo de info:
http://www.lanacion.com.ar/1946617-por-que-bob-dylan-gano-el-nobel-de-literatura-2016

Qué es ser escritor...