jueves, 12 de marzo de 2015

Manifiesto luminista, segunda parte


Continuación del Manifiesto luminista, primera parte
Por Yolanda Ramírez Míchel

...buscar y saber quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, 
y hacer que dure,  y dejarle espacio. 
Italo Calvino

Albena Vatcheva

Propongo…, que al hablar con los demás, no multipliquemos la crisis asumiendo como invencible este caos, que ante el comentario negativo de otros respondamos con una visión de totalidad, cualquier mal puede ser anunciado como el resultado de alguna gran trasformación positiva, toda trasformación es en un inicio dolorosa -lo sé de cierto, lo sabemos todos-, eso es claro, pero que todo mal deba quedarse en el trono de siempre usurpando los poderes... no. Propongo…, dejar de apuntar la mirada tanto tanto a los males del mundo, concentrar la atención en los bienes que se multiplican, en la ruptura de los paradigmas dominantes que se anuncia, en las posibilidades infinitas de un sistema de comunicación cada vez más poderoso. Propongo que no se use este regalo tecnológico para seguir apuntalando el edificio de la decadencia humana, sino para salvarnos de la decadencia, para formar una sociedad más plena, más consciente. Nunca nadie ha dicho -ni yo ahora-, que sea fácil, pero menos fácil es si alimentamos y engordamos al ogro de las mil caras con nuestro rencor o nuestro miedo, si nuestras pantallas cibernéticas se llenan de su reflejo estaremos convirtiéndonos en su espejo, no en sus adversarios. Para hacerlo desaparecer hay que oponer a su dictadura perfecta una perfecta dulzura de madres que corrigen con amor, una educación perfecta (en lo posible), impecable, comenzar por nosotros mismos y corregir lo que debemos corregir (¿acaso alguien ya ha llegado a ser el santo laico que pueda lanzar piedras sin ton ni son por los alrededores?), educar, instruir, mostrar las maravillas posibles que hemos olvidado por estar concentrados en la crítica de lo que está mal, siempre ha sido más fácil estar de criticones que mirar hacia dentro y localizar el monstruo que roe nuestras propias entrañas, mejor ver el que roe las entrañas del mundo (lo digo con la mirada sobre el abismo donde planean mis propias arpías, lo digo como quien lo sabe lo siente y necesita más compañeros en la lucha contra monstruos "vencibles") vamos a educar desde la cuna a los nuevos niños, educarlos educándonos a nosotros de paso, o, si es necesario, dejar que ellos nos eduquen, comenzar el diplomado de la regeneración. Se piensa siempre que las nuevas generaciones son las únicas que pueden cambiar el mundo, nunca se asume la responsabilidad que tenemos las viejas generaciones de poner nuestro costal de arena en esta trasformación mundial. Educar a los ciudadanos, no con dogmas, que esos están en punto de quiebre definitivo, listos para caer hechos pedacitos… sino con información. Nadie ha dicho que sea fácil, ni yo ni nadie, ¿quién osaría decir tal ingenuidad…?, pero menos fácil será si no comenzamos, menos fácil si nos acostumbramos al caos y los esfuerzos van por acoplarnos al caos en lugar de resistirlo, de ser agentes de cambio.


Propongo, que la próxima vez que alguien cerca de ti comience a multiplicar con sus palabras las cabezas de la Hidra, le hables de lo que este cambio de paradigmas traerá, le hagas ver que toda época de cambios profundos requiere medidas drásticas, que se vea en todo lo horrendo la explosión producida por los grandes ángeles, antaño sometidos, que ahora se liberan. Que le informes (previa información de ti mismo) que la historia de la humanidad ha tenido otros linajes, que los seres humanos han vivido hace muchos siglos sujetos a otros paradigmas, paradigmas más benignos (averigua cómo se vivía en épocas remotas, antes de que la civilización nos civilizara tanto, y no hablo de 5,000 años, hablo de más, mucho más). Propongo, que te instruyas, pero no con ligereza, que te instruyas con dedicación, consistentemente, que vayas por la información que deje más en paz tu corazón, pero cuidado, muchas doctrinas lo que quieren es poner en paz tu corazón con una verdad externa, y ofrecen paliativos contra la incertidumbre que genera irremediablemente comenzar a pensar. por ti mismo... Cuidado, comenzar a pensar, a investigar, ciertamente removerá el puente sobre el abismo donde te creías tan seguro. No te apures mucho, hay muchos que al punto de caer esa aparente seguridad de un piso han descubierto sus alas. Y los que no descubrieron sus alas, se dieron cuenta de que abajo hay un río... aguas que te reciben como un regazo que purifica tus heridas. Propongo, que leas, pero no a la ligera ni sólo por evasión, o sólo por divertimento, las medidas necesarias han de ser drásticas, propongo que leas antropología, filosofía, sociología, mitología, poesía, ciencia, libros Clásicos... que leas a los grandes pensadores de la historia, y luego, que los cuestiones… propongo que pienses, que pienses incansablemente, que no temas las olas de dolor que llegan cuando sales de tu casa-caparazón, que no huyas de libros que te pidan el esfuerzo de un cambio, propongo…, que cuides tus lecturas; que cuides mucho tus palabras, son poderes humanos fácilmente sujetos a la corrupción. Propongo, que compartas con el mundo una visión nueva de nuestro entorno. La Hidra de las mil caras espera en cada guerra, con cada terrorista, en cada conflicto, en cada abuso de poder, que le muestres otra manera mejor de ser "feliz", si se ha vuelto tan "mala" es porque no tiene ni idea de lo que es la verdadera felicidad... necesita que la ayudes, como monstruo, a descubrir su ángel interior. La guerra, los males del mundo, los crímenes más atroces son criaturas producidas por el error, y necesitan saber que sí se puede sanar definitivamente, ellos más que nadie. Al que llamamos malo es un mal humano desconectado de su esencia, y no lo ayudarás multiplicando su imagen por todo el mundo, sino multiplicando las posibilidades de redención que todos poseemos.

Ver aquí la.tercera parte

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