La maestra Milagros, un capítulo en inglés.


Este jueves 17 de enero 2013, lectura de La maestra Milagros... ¡frente a un auditorio bilingüe!
Les comparto el fragmento leído en español e inglés.
¡Gracias a Karina Ramos y  Robert Drynan  por su apoyo en la traducción!

La maestra Milagros
Por Yolanda Ramírez Míchel
    
La maestra Milagros
Editorial Progreso

En esos años,
 jamás tuve la suerte de toparme con uno de esos maestros
que pueden hacerle sentir a uno que los clásicos fueron escritos
especialmente para nosotros.

Michelle Petitte



La maestra Milagros


Esta historia cuenta las aventuras de una maestra y sus alumnos; todos la llaman Milagros, su verdadero nombre lo sabrán después… 
El nombre es algo importante, en las culturas de la antigüedad el nombre de los dioses se guardaba con mucho celo, temían que si sus enemigos lo llegaban a conocer podían utilizarlo para someterlos.  En la actualidad lo primero que haces cuando conoces a alguien es preguntarle ¿cómo te llamas?, piensas que es un signo de cortesía llamarlo por su nombre y por supuesto recordarlo la próxima vez que lo encuentras. En algunas tribus, cuando los jóvenes llegan a cierta edad pueden elegir cómo desean ser llamados, el nombre que escogen refleja alguna cualidad que los distingue de los demás. Por otro lado, también sucede que un nombre puede avergonzarnos, nuestros padres lo eligieron por nosotros cuando éramos muy pequeños; como el nombre de mi primo,  se llama Protasio. Cuando era niño se la pasó ocultando o cambiando su nombre, porque no le gustaba, hasta que se hizo mayor y una novia suya le murmuró al oído: Protaaaaasioo, entonces le pareció que su nombre era magnífico, estupendo, y hasta se le enchinó la piel. En aquella voz su nombre sonaba realmente importante. Así pasa… el caso es que esta maestra, cuyo verdadero nombre conocerán después, es llamada por todos: Milagros. ¿Por qué? Bueno… tal vez sería mejor comenzar esta historia.





Sexto grado.



“¡Por fin! ahora somos los grandes. Sí, somos los grandes de la escuela”, pensaban los alumnos que acababan de cursar quinto.
            Estrenaban libros, mochila, zapatos, calcetines, casi todo… y por supuesto estrenarían maestra.
            Ese año, ante la fuga de la última profesora de sexto grado –debido a un colapso nervioso y al estrés –  el colegio solicitó una candidata para ocupar el puesto vacante. A primera hora de la mañana, al día siguiente de que el anuncio había salido en los periódicos, apareció en la escuela una chica, vestida con una larga falda de flores amarillas y una blusa con holanes.
  
            ¿Trae usted algún tipo de recomendaciones?– preguntó la directora,  pensando que era demasiado joven para tener experiencia. El colegio padecía  serios  problemas de disciplina,  precisamente en sexto grado.
            –Claro, señorita directora– contestó ella con una sonrisa de oreja a oreja. Se levantó de la silla al tiempo que sacaba de su bolso de manta un curioso pergamino, como los de la antigüedad. Con gran cuidado lo desplegó sobre el suelo; la oficina de la directora no era lo suficientemente grande como para contenerlo… el rollo abarcó las escaleras que bajaban hacia la recepción,  parecía alfombra de las que extienden por el pasillo de la iglesia cuando hay bodas, ¡medía casi 20 metros de largo! La directora se levantó de su asiento y la siguió. La lista contenía muchas firmas y nombres, algunos de caligrafía extraordinaria, otros  con sencillas letras de molde, unos más eran monumentales grafitti.
            –¿Qué es esto?– preguntó la directora, mientras caminaba al lado del pergaminoalfombra muy extrañada y con el ceño fruncido.
            –Es mi lista de recomendaciones, usted me la acaba de pedir– contestó la joven muy orgullosa.
            La directora contempló la descomunal suma de nombrecillos; además de las firmas, había algunos comentarios personales elogiando el trabajo de la maestra. Caminó por los diez metros de nombres, leyó algunos comentarios y se rascó la cabeza azorada. Al parecer  estas eran las recomendaciones de alumnos y padres de familia que habían conocido a la profesora. ¡Pero qué nombres más extraños!
            –¿Y no trae usted su currículum, o algo así?
            –Oh, sí, seguro, también lo traigo…
            De la bolsa de lona de la que antes había emergido la alfombra de nombres, salió ahora un elegante fólder con letras doradas donde se leía: La Maestra Milagros.
            Al parecer esto convenció más  a la directora ya que volvió a su escritorio, infló el pecho y se sentó a examinar lo que la joven le entregaba. Sin embargo, una nueva arruga se formó en su frente cuando  leyó el extraño título de la universidad a la que había asistido la misteriosa damita: Las Maestras de la Tabla Redonda...

            Como la contratación de la profesora era su responsabilidad, la directora no quería arriesgarse, así que decidió esperar al final de la semana para entrevistar a otras candidatas. Con un apretón de manos le dijo que la tomaría en cuenta y si era la elegida para el puesto se lo harían saber.
            La joven maestra salió de la oficina luego de enrollar cuidadosamente su valioso pergamino, echó un vistazo a la escuela y dirigió a los salones una sonrisa muy especial… y misteriosa, algo así como un saludo íntimo y personal. La directora se limpió la frente con un pañuelo, se acomodó el saco  y le pidió a su secretaria que pasara a la siguiente maestra para entrevistarla.
            –No hay nadie más, señorita directora.
            –¡¿Cómo?!– preguntó muy sorprendida.
            “Bueno, ya vendrán otras… porque ésta sí que es una chica extraña…” pensó, y se acomodó las gafas dispuesta a revisar sus pendientes.

            Al final de la semana no apareció nadie solicitando el puesto, era algo de lo más inusual. ¿Sería que los chismes sobre los problemas en sexto habían salido de la escuela y corrían por la ciudad de boca en coca? Desde hacía seis años habían desfilado por el colegio una serie de maestras tituladas, y con excelentes recomendaciones, pero al poco tiempo, invariablemente, comenzaban a presentar extraños síntomas que las hacían renunciar. Una de ellas se llenó de granos luego de que le había gritado a Pecas; Guille se volvió lenta al hablar después de decir que un niño se hacía el tonto, otra maestra se volvió tartamuda cuando obligó al Tímido a declamar en el auditorio frente a toda la escuela. Ah, y el caso más grave fue el de la maestra Tuti, que no soportó que un alumno la contradijera cuando enseñaba que la parte más pequeña de la que estamos formados es la célula, resulta que Sebas dijo que no, que la parte más pequeña de la que está formada la materia son los átomos,  las células a su vez están formadas por átomos, y los átomos a su vez están formados por otras partes aún más pequeñas... Fue algo impresionante, se le pusieron los ojos colorados y dijo que ella era la maestra, que eso estaba en el libro de texto, y punto. Casi explota. Renunció cuando descubrió que Sebas tenía razón.

            Pues bien, la directora esperó y esperó. El segundo día sin noticias decidió poner el anuncio nuevamente, con letras grandes y negritas. Al cuarto día ofreció el doble de sueldo y mejoró las condiciones laborales. Nada. Nadie apareció por su oficina reclamando el puesto.

            Así que, por órdenes de poderes superiores, la maestra Milagros fue designada como la nueva profesora de sexto grado.

Ilustración Mima Castro




In those years, I never had the good fortune to stumble across one of those teachers who can make you feel, the Classics were written especially for us.
Michele Pettite

Miss “Milagros”
    
The following story tells us about the adventures of a teacher and her pupils. All of students called her Milagros, that means “miracles”, but her real name… we will learn later.
One´s name is very important, in ancient cultures they guarded it with great zealousness, fearing that if an enemy knew one´s name, it could be used against one, and it happened with the god´s name, too. Nowadays, the first thing that one does when meeting someone is to ask: “What is your name?” It´s a courtesy to call someone by his name; and even better to recall it for the next time. In some tribes, when young people reach a certain age, they are allowed to choose a name that projects a quality that distinguishes them from the others.
Sometimes a given name, usually chosen by the parents, embarrasses the bearer. That is the case of my cousin; his name is Protasio! As a child he always hid his real name, he didn’t like it; but one day his girlfriend whispered: Protaaaaasioo. He got goosebumps; he felt he like was flying and thought: Wow, my name sounds wonderful on her lips. Protasio sounded like a really important name.
Well it happens, but let’s return to the matter at hand:  everybody calls this teacher: Milagros, you will know why later, but to get there let’s begin this story.

 Chapter I
Sixth grade.
Finally, now we are the big ones, yes, the big ones of the school, the students thought. They will have new books, backpacks, shoes, socks, and of course, a new teacher!
       This year, after the last sixth grade teacher ran away due to stress and a nervous breakdown, the school sought for a professional to fill the post.
       The next day, early in the morning, an ad in the newspaper brought a young lady to the school, dressed in a long, flowered skirt  and a ruffled blouse,
Do you have references?” Asked the principal, while thinking this lady is so young! And the school is suffering a huge discipline problem, especially on sixth grade…
“Of course!” answered the young woman with a big smile. She stood up from the chair at the same time taking out a curious scroll similar to those from ancient times. Carefully, she unrolled it. The principal´s office wasn´t big enough to contain it; the scroll covered the stair that led to the reception area. It looked like a carpet used in weddings; its length about twenty meters! The principal stood up from her chair and followed it. The list contained signatures and names; some with extraordinary calligraphy, others with simple letters. Also, there were some monumental grafittis.
“What is this?” asked the principal, while she walked beside the scroll-rug, frowning in confusion.
“This is my list of recommendations that you asked for”, answered the young lady very proudly.
      The principal stared at the long list of names, and signatures. There were also commentaries praising the teacher´s work. The principal walked along the ten meters of names, reading some of the commentaries, scratching her head in amazement. It looked as if there were recommendations from fathers and students that had known the teacher a time ago: and such weird names!
      Don´t you have any curriculum vitae or something like that?”
     “Oh, certainly, I also have it.”
      From the bag where the rug of names previously had come, emerged an elegant folder with golden lettering. On the cover was written:  Ms.  Milagros.
This was a little more convincing for the principal, who returned to her desk, scanning the curriculum that the young lady had given her. But she wrinkled her brow when she read the lady´s college: The Round Table Teachers.
 As the hiring of the teacher was her duty, the principal didn´t want to take risks, so she decided to wait for someone else to interview; extending her hand she said, “I will have you in mind, of course …”
The young lady left the office after carefully rolling her valuable scroll. She looked at the school and gave the classrooms a special and mysterious smile, just like a very personal welcome. The principal wiped her face with a handkerchief, buttoned her coat, and asked her secretary for the next candidate to interview.
       “There are no more candidates, madam.”
      “How is that?” She asked in surprise.
      Well, I hope others will come, this one was particularly strange. Thought the principal, then she fixed her glasses and continued working.
But, by the end of the week, no one else had applied for the post.  This was something unusual… had the tales of the school spread across the city?
For about six years highly qualified teachers had come to the school, but after some time they were afflicted by strange diseases that caused them quit, for example: one of them got several pimples after she shouted at Spots; Guille became slow talking after telling a boy he was playing dumb, another teacher became stutterer after making Shy speak in public. Oh, and worst of all, was the case of Tuti, who couldn´t accept Sebas contradicted her : she said that the smallest units composing the body are cells, Sebastian said that cells weren’t the smallest part, but that the smallest particles that form a cell are atoms, and atoms are formed by even smaller particles. Tuti´s face blushed and she started to yell: “I am the teacher, and it is written in the text book, period!” She almost exploded. Then, when she found out that Sebas was right, she quit the job.
Well! Ms. Principal waited, and waited…  By the second day with no prospects, she decided to post a new ad, with big, black letters in the newspaper. On the fourth day, she doubled the salary and increased working benefits, but nothing, no one come to her office asking for the job.
So, by superior power orders, Miss Milagros was designated as the new sixth grade teacher. 




Comentarios

  1. ¡muchas felicidades por esta lectura para dos públicos! Que bueno que la maestra Milagros ya es internacional ;)

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