domingo, 18 de diciembre de 2011

Salvar Wirikuta, el corazón sagrado de México.

18-dic-2011


Y retiembla en sus centros la tierra ante el avance de un proyecto extranjero: las concesiones otorgadas a mineros canadienses amenazan la supervivencia de territorios sagrados de una de las culturas prehispánicas mejor preservadas en el mundo: el pueblo Wixárika (indígenas huicholes). El lugar implicado en el proyecto minero es considerado por los huicholes como el centro donde se creó el mundo, ahí se llevan a cabo importantes ceremonias sagradas, mismas que se verán afectadas por la extracción de minerales argentíferos. Perturbar sus cultos equivale a asestar un golpe mortal a su supervivencia. Y sin embargo, este problema nos involucra a todos los mexicanos, no sólo al pueblo wixárika, sin el rescate de la tradición somos como un huérfano que pierde sus orígenes: seres extraviados en un mundo donde los rostros son máscaras que se compran según las conveniencias del mercado global, rostros sin alma. En el México actual, la sangre de los colonizadores se ha incorporado en mayores o menores proporciones a la sangre aborigen, diluyendo, al mezclarse, el orgullo que debería imponernos semejantes antepasados; algunos grupos autóctonos mantienen la pureza de sus raíces, pero tristemente parece que sólo sirve a la secretaria de turismo para anunciar México como un país mágico. Si estamos tan orgullosos de esos monumentos que se alzan con el esplendor del mundo antiguo, ¿por qué perdemos de vista que son la manifestación de una cultura soberana que dejó de existir, no por falta de excelencia, sino por circunstancias de dominio y explotación violenta…? ¿No estamos haciendo lo mismo ahora? Nos estamos convirtiendo en colonizadores fríos de los pocos restos de patria que nos acoge.



“¡Wirikuta no se vende! ¡Se ama y se defiende!” es el grito que resuena como un eco, ahora menos sumiso, de aquel discurso pronunciado por el Jefe Seattle en enero de 1854, cuando fue obligado a vender sus tierras. ¿Está nuestro gobierno comprendiendo que no todo lo que está de por medio son intereses económicos; que los wixárika buscan conservar un lugar sagrado porque que aún recuerdan sus orígenes, porque aún conservan una relación con la madre tierra y ven sus cerros como pechos de madre que amamanta? Esta  defensa del territorio por los indígenas equivale, reducido a escala familiar, a guardar los recuerdos de familia al amparo de manos ambiciosas, manos que fundirán la cadenita de oro que rememora el nacimiento del primogénito, para convertirla en dólares. ¿No deben los líderes políticos defender a sus pequeños hijos?

¿Qué México se construye así, con la inclemente desnaturalización de los orígenes, cómo seguir orgullosos de las pirámides y los pueblos mágicos si no son la esencia de México sino sólo otro más de sus trajes vistosos? Ciertamente la congruencia no está muy de modo en nuestros días, ciertamente esto manifiesta una anti-cultura que se vende al mejor postor, ¿queremos seguir por ese camino?  Ante el mundo entero esta es una afrenta terrible, el sitio sagrado no sólo pertenece a los Wixárika, sino a otros grupos indígenas, a grupos no-indígenas, y a comunidades mexicanas e internacionales que creen que la Sierra de Catorce y el desierto a sus pies es uno de los centros espirituales más importantes en el mundo.

Ojalá que México dé el primer paso en la toma de decisiones sanas, está claro que el capitalismo ha dejado secuelas que debemos sanar. Está claro que este tipo de decisiones ilustran muy claramente los dos caminos por los que el hombre puede transitar. La elección está en las manos de los dirigentes, ojalá sean tan sabios como lo fue el rey poeta, Nezahualcóyotl, quien se educó en las tradiciones y legó a México su nombre, del que podemos sentirnos orgullosos.


Pasarán los días y nosotros pasaremos, pero los nombres sagrados no pasarán, se quedan para siempre, como manifestaciones de lo que el hombre considera valioso. ¿Quién entrega su casa a los ladrones para que despojen los muros de las fotografías de familia; para que demuelan  estancias donde se vivieron acontecimientos felices; para que quemen las actas de nacimiento y los registros que atestiguan los orígenes? ¿Quién despoja a su árbol genealógico de las raíces, para que caiga, cual débil gigante, a los pies de un adversario hostil?


2 comentarios:

  1. Si eso de las mineras a ciemo abierto es un daño mortal a la naturaleza. Trae consecuencias tremendas para el medioambiente y la poblacion.
    Esto pasa en Argentina

    http://www.ecoportal.net/Temas_Especiales/Derechos_Humanos/Asi_Funciona_la_Minera_Barrick_Gold

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  2. Y lo terrible es que esta lucha ya lleva tiempo... y no se resuelve.

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