martes, 20 de diciembre de 2011

El fruto prohibido.



Marjatta la doncella altiva,
avanzó a contemplar la baya,
a recoger el bello arándano
con sus fijos y suaves dedos
con sus manitas delicadas…
Fragmento del Kalevala


Marjatta contempló de lejos el árbol… un fruto colgaba de sus ramas, parecía una esfera, y brillaba como las estrellas.
-No te acerques a ese árbol, Marjatta- habían ordenado.
Pero la tentación era muy fuerte…
Marjatta se acercó al árbol. La luz del fruto que colgaba de aquellas ramas había comenzado a emitir un destello musical que sólo ella escuchaba.
-¡No te acerques!
Marjatta dio otro paso hacia el árbol; tropezó con algunos regalos, salieron de sus cajas varios juguetes nuevos, perfectos y atractivos, que la llamaban para que desistiera: tómanos, nosotros no te daremos problemas… pero ella ignoró las voces de los obsequios regados por el suelo; despreció el lujo y su fulgor. Avanzó como quien se desliza por un lago, el breve espacio que la separaba de aquel fruto se expandió y sintió que no daba sólo un paso, sino varios… cada uno resistiendo las advertencias: no te acerques…
Finalmente estaba ahí, a unos centímetros  del fruto, la roja esfera reflejando su rostro… el árbol, con todo su verdor comenzó a cantar, el fruto murmuró: tómame, niña, prueba el fruto, arriésgalo todo.
-¡Marjatta, no toques eso! ¡Niña rebelde!
-¡¡¡Marjatta!!!- gritó su padre como quien lanza una bala de cañón…
Ella alzó su mano, lentamente… jaló. ¡Nada!, estaba bien firme. Las advertencias aumentaron:  ¡Marja…! Volvió a jalar… el árbol entero se inclinó hacia ella, como gentil gigante que se acerca a un niño. Jaló de nuevo. ¡¡¡Marjatta!!!, gritaban con desesperación, rabia, miedo…

El fruto se desprendió… la rama del árbol onduló…
Luego se vino abajo todo: el árbol, los adornos, las luces; todo se desplomó con un estrépito de espejos, rumor de hojas, profusión de papel y ecos ahogados.
Marjatta sostiene el fruto, piensa que valió la pena. Su padre la expulsó de la sala mientras refunfuñaba, y su madre se lamentaba por la pérdida de los valiosos adornos… Marjatta piensa que valió la pena.

Publicado en el periódico Mural el 20 de Diciembre del 2011

La autora, Yolanda Ramírez Míchel, es poeta, narradora, ensayista y editora. Obras publicadas: "El Gran Niño, Electrones de un Sueño,(2006), Jacinta (2008),  La Maestra Milagros(2009), Palingenesia (2011) y Los mitos del alba (2011).


La ilustradora, Mariana Pérez Villoro, pertenece a Molusc, productora independiente; escribe, ilustra y diseña.  Conozca su trabajo en www.molusc.com


2 comentarios:

  1. Muy lindo el cuento. Demuestra la rebeldia de la niña. Que prefiere la libertad, la musica, la belleza de ese fruto, ante los "lujos" materiales. Pero que de sentimientos no entienden nada

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  2. Me encantan las sabias interpretaciones! Saludos.

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