viernes, 31 de mayo de 2013

Amor y Escritura

Cuando lees en el café, y alguien te saluda, y no hay a la mano un separador ¿dejas la pluma de tus notas dentro del libro...?, esta imagen, tan familiar para los lectores, es indicio de una apasionada relación que no deseamos concluir. El libro no va a cerrar sus entrañas mientras hayas dejado claro que volverás, que la pluma es una prolongación tuya…
 …la pluma, que no permite se colapsen ni cierren del todo las páginas. Y a veces, no es sólo la pluma, puede ser también una pequeña libreta de notas que guarda desordenadamente los pensamientos que el libro generó, como semillas emergentes esparcidas en la tinta apresurada. Y así, dentro del libro, sosteniendo un segundo inmóvil, puede no sólo estar la pluma sino también,la libreta de notas, y dentro la pluma.
Más aún…, los lentes, como voyeurs cansados, reposan

 en la última página leída antes del sueño… Los lentes, la libreta, la pluma, separadores que delatan al amante de la lectura… Una servilleta, una nota, un ligero doblez en la página...
O un beso sobre los renglones preferidos cuando no se tiene a la mano un marcador.

YRM

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