Sobre la cuenta larga del calendario Maya.

El pasado está delante y el futuro ya ocurrió…

Entender el calendario maya en su compleja integración de ciclos es ahora más que nunca de interés general. El mundo enfrenta sucesos apocalípticos y provoca en los espectadores una suerte de pánico que sólo la información puede calmar.
Los mayas consideraban el tiempo como algo circular (para la mayoría de los hombres desde hace algunos siglos el tiempo es algo lineal que un día tuvo un inicio y en algún determinado día tendrá un final, una línea en cuyos extremos se alza el abismo). Para los mayas en cambio el tiempo estaba vivo, cada día, cada mes, cada año,  era considerado en sí mismo un dios que danzaba al son de distintas melodías, ora de catástrofe, ora de paz, ora de grandes portentos; en ese entendido cada dios y su danza particular  eran registrados metódicamente  y en la observancia de sus retornos se les adjudicaba un ciclo, y no había finales sino nuevos comienzos. En esta atenta mirada del tiempo los mayas veían que los dioses volvían con puntual asistencia de fecha, para repetir su danza, esto les dio la capacidad de prevenir el futuro simplemente revisando el pasado. Por otra parte, el calendario maya ligaba los distintos planos temporales, el acontecer humano regido por eventos históricos no estaba para ellos desvinculado a los ciclos cósmicos, era como la sangre en un gran cuerpo vivo que ora duerme, ora despierta…
Para el hombre que contempla el devenir histórico bajo la lente de una respiración cósmica es más fácil entender que las cosas que un día sucedieron son susceptibles de repetición.
La cuenta larga del calendario maya llega a su final…, esa tan anunciada fecha no es sino el punto de un gran ciclo cósmico que anuncia una regeneración mundial, no un fin apocalíptico sino una palingenesia sanadora. Es necesario que el hombre moderno que un día se irguió en el planeta y aprendió a usar herramientas, y que luego ganó a pulso de aventuras maravillosas el nombre de homo sapiens, ahora evolucione en mayor medida hacia la espiritualidad, potencial inmenso que vive en el corazón humano y puede realmente conmover el universo.
Admiro al hombre que somos, y todos los avances científicos, tecnológicos e intelectuales logrados, pero hay misterios que se revelan sólo al interior del ser humano que busca la verdad. No es el temor el sentimiento adecuado para afrontar el avance del tiempo, sino la conciencia plena de los actos que apoyarán la construcción del nuevo mundo que se anuncia.


http://www.informador.com.mx/cultura/2011/341431/6/mayas-preveian-retorno-de-un-dios-en-2012-y-no-fin-del-mundo-segun-experto.htm

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