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miércoles, 17 de agosto de 2016

La locura de don Quijote según los griegos.

Don Quijote se "vuelve loco" porque ha leído muchos libros, libros en su mayoría de caballería… y, si a esto nos atenemos, la locura le llega del exterior.
Para comprender esta visión de la locura (el ataque de algo externo al hombre, que lo saca momentánea o definitivamente de la "normalidad"), sería conveniente hacer un recorrido por la visión de cada sociedad con respecto a la locura (tarea que excede el tenor de este comentario); no obstante este interesante recorrido, yo solamente me limitaré a analizar (muy brevemente) dos momentos históricos en que la visión de la locura es sustancialmente opuesta a la nuestra. Esto con el fin de comprender un poco más la historia de Cervantes y lo que pudo haber llevado a nuestro autor a pensar en un "loco" (que luego resulta que no es tan loco) como protagonista de su obra más relevante.
                Vamos pensando primero en que, desde la perspectiva en que la locura llega del exterior (visión griega del siglo V a. de C., visión que analizaré en un momento); un hombre puede ser atacado violentamente por la locura; para nosotros es claro que, cuando su circunstancia y su entorno se vuelven contra él, y, para escapar de esta agresión externa, el hombre se muda a vivir una determinada fantasía, como es el caso que de Alonso Quijoano; para los griegos estabaclaro de manera distinta, los dioses eran las personificaciones de los agentes externos, y su ataque alejaba al hombre de la cordura. Si la época de Cervantes (y la nuestra, quién lo duda) era una época plagada por incoherencias, y había guerra (la batalla de Lepanto fue equivalente en magnitud y horrores a la Segunda Guerra Mundial), y había injusticias, y abuso del poder, y… tantas otras "irregularidades"; entonces ¿no son todas estas circunstancias, para un espíritu sensible (como el de un lector… Alonso Quijano era lector) motivo para la mudanza de una realidad a otra. Una realidad incontrolable (la externa) se trueca por una fantasía donde somos dueños de nuestros sueños (don Quijote es el encargado, según sus imaginerías, de rescatar al mundo de esa horrenda Edad de Hierro en la que viven, ha cambiado la deprimente realidad de la vida de España, por el sueño de resucitar una Edad de Oro mediante el rescate de los valores caballerescos).
                Volviendo a los griegos, desde el siglo V se detecta en la sociedad griega una visión de la locura como algo que "ataca" al hombre, no como algo que nace del hombre. En su libro A quien los dioses destruyen, Ruth Padel explora, mediante el seguimiento minucioso y eficaz de las etimologías los términos utilizados por los griegos para designar a los que HOY sustantivamos como "locos", y que en ese entonces eran sólo referenciados como sujetos viviendo momentáneamente la locura… verbo, acción, no esencia.
                Para ilustrar esto, Ruth Padel enlista las palabras que utilizaron los poetas y dramaturgos refiriéndose a personajes que fueron "enloquecidos" por los dioses.
*Phren, mente
*áphron, sin phren/sin mente (para nosotros, loco).
*Émphron,en la phren, en la mente, (para nosotros cuerdo).
*Sóphron, con la phren sana, con  la mente sana (palabra vital, porque implicaba que era posible sanar de la locura).
*Manes, originalmente espíritus de los muertos que vagaban por el Averno, luego, agentes de la locura.
 *Mainomai, enloquecido /enloquecido por los manes.
                También había personificaciones -si se quiere sustantivos-, pero los sustantivos no son para el hombre, sino para el "agente que enferma" al hombre, estos aparecen en las tragedias griegas:
a) Oistros, personificación animal de la locura, el tábano que persigue a ciertos personajes, para llevarlos por medio de un ataque de locura, a un vagabundeo o a una situación desesperada. Ío y Orestes, cuando están locos, son víctimas.
b) Lisa, personificación humana de la locura, presente como la ira que acomete en el fragor de la batalla.
c) Manía, no es personificación, es un "arma" de los dioses. El término mainas era utilizado para decirle a alguien loco, pero en sí es un verbo, implica estar enloquecido, no es un sustantivo aunque cumpla esa función.
                Con esta información pretendo ponerme a reflexionar acerca de las mutaciones constantes de las palabras, y por ende, de los sentidos de las mismas. Cómo el hombre ha ido evolucionando no sólo en su biología física, sino en su "biología mental".
                En la época de Cervantes, las cosas estaban cambiando; la idea griega había llegado hasta el siglo XVI y XVII casi intacta, con leves variaciones en su esencia; con el Cristianismo la idea de alienación había cobrado nuevos bríos y nuevas implicaciones, desde la Baja Edad Media alejarse del mundo fue una tentación que bien podía traer beneficios espirituales -si el alejamiento llevaba hacia la gracia- o satanización -si el alejamiento del mundo llevaba a un enfrentamiento con los valores establecidos por la religión-. Esto implica que la idea, aunque estuviera a punto de una nueva mutación, estaba en el linaje mental de los hombres del Renacimiento, Cervantes era uno de ellos.
                La locura griega implica un estado al que se entra y del que se puede salir (como don Quijote). Cuando Esquilo, trágico griego, desea sanar a Orestes, modifica los agentes de la locura. La modificación del medio… idea que luego retomará la muy joven ciencia: la psicología. Cuando Cervantes desea sanar a su personaje… lo manda al panteón. Porque la locura de don Quijote, aunque se parezca en muchas de sus facetas a la locura de los griegos, es más bien parecida a la de los místicos, la locura de don Quijote está a medio camino entre la idea de los griegos (porque los agentes que lo enloquecen son los libros de caballería), y la idea de los místicos y cabalistas… una locura que llega, pero no para enloquecer malamente, sino para hacer que nos reformulemos el estado mental de nuestra sociedad.



martes, 15 de mayo de 2012

Don Quijote de la Mancha, caballero cabalista…

I

Pintura de Salvador Dalí


Tras las tinieblas espero la luz.
Libro de Job, XVII, 12

¿Cuál es el secreto oculto en El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha? ¿Por qué los personajes del libro son mundialmente famosos y el nombre del protagonista se ha llegado a convertir en un adjetivo de gran contenido simbólico?
Desde que nació, en el año de 1605, el libro tuvo un éxito rotundo que con el tiempo le ha valido convertirse en una de las joyas de la literatura Universal. Sin embargo, a pesar de la fama y su constante presencia en el imaginario colectivo, El Quijote no es actualmente tan leído como era de esperarse en  un libro a tal grado famoso. Sus personajes son conocidos más allá de la historia, viven fuera de las páginas, adquieren dimensiones nuevas según la cultura y el tiempo que las adopta,  pero la mayoría no conoce de la obra sino el episodio de los molinos de viento, que apenas ocupa dos páginas de las 1111 de mi edición, ¿qué hay entonces en el libro que lo vuelve inmortal?
Intrigada por los hechos, topé con el análisis de Dominique Aubier, investigadora francesa, que se dio a la tarea de desentrañar  lo que en un principio fue sólo una corazonada:  El Quijote puede ser leído no sólo en castellano, sino mediante claves que nos muestran un camino distinto al de la mera fábula literaria, un camino de señales para entrar al mundo de Cervantes como se entra a un texto sagrado, El Quijote puede ser leído también,  como un tratado iniciático, y las aventuras del Hidalgo como acontecimientos espirituales que conciernen a cada uno de nosotros. Una edición posterior, la de 1608, revisada según los estudiosos por el mismo Cervantes,  conservó  una cantidad de erratas que “extrañamente” se le  pasaron  al autor… Pero no, Dominique Aubier  descubrió entre otras cosas significativas,  que las erratas eran pistas para seguir la lectura desde otro idioma: el hebreo. Experta en Kaballah, sistema por medio del cual las letras y palabras contienen en sí mismos conceptos espirituales  Dominique  Aubier explica que el texto publicado  en 1608, aún con su serie de erratas, no es sino un texto escrito  en dos idiomas de forma simultánea mediante la utilización de dos alfabetos, el literal y el simbólico.  Hacer esto era menos peligroso que hablar claramente, este fue un fenómeno de comunicación normal en un medio inquisitorial; en el tiempo de Cervantes la cultura popular española podía comprender el hebreo y el árabe como actualmente se comprende el inglés en nuestro medio.

Esta es una más de las varias interpretaciones que a lo largo de los cuatrocientos años de edad del Quijote se han realizado, todas con la autorización del mismo Cervantes en la primer página: “y así, puedes decir de la historia todo aquello que te pareciera, sin temor que te calumnien por el mal ni te premien por el bien que dijeres de ella.” 



Pintura de Salvador Dalí



Parte II

Don Quijote de la Mancha, Cabalici, Cabalei, Cabalistae.

…porque me parece duro caso hacer esclavos a los que Dios y naturaleza hizo libres.
Miguel de Cervantes Saavedra

¿Pero, qué elementos serían necesarios  para entender al Quijote como obra iniciática? Entre otros,  los libros de caballería, relatos de  aventuras que durante mucho tiempo representaron la encarnación de la virtud masculina. Don Quijote  deseaba  intensamente imitar sus hazañas, este deseo  obsesivo, surgido de la mucha lectura de los libros habidos en su biblioteca, lo llevan a un desfase con la realidad; he aquí que contemplamos cómo la ficción sirve para trasformar la vida ¿y qué tipo de libro trasforma la vida sino uno cuyos conocimientos nos trasformen desde el interior? Este hecho, que en la historia aparece como pérdida del juicio, es en realidad una manera simbólica de representar  lo difícil que resulta insertar en medio de una realidad opresora  los valores libertarios. Nuestro héroe realiza sus hazañas en la dimensión fantástica de la utopía, y es la realidad, representada a lo largo de la obra por varios incidentes, quien lo golpea. Pero he aquí que sus heroicidades no pertenecen al campo de lo material, ya lo dice Sancho: “Más bueno era vuestra merced para predicador, que para caballero andante”.
Los libros de caballería se habían convertido en la época de Cervantes en un género  desprestigiado debido a las muchas reproducciones de poca calidad de los mismos. Pero en un primer momento estas historias fueron el terreno ideal donde se refugiaron varios símbolos del saber gnóstico y sus  doctrinas de carácter iniciático. No es de extrañar que Cervantes, como la mayoría de los grandes autores,  utilizara recursos de encubrimiento para manifestarse en contra de la situación política, religiosa y social desde la postura visionaria de su personaje, lo que a un  cuerdo no le era posible decir, a nuestro Hidalgo se le permite dada la condición de su locura. Pero. ¿ y si no es locura, sino cualidad de caballero iluminado?   La palabra caballero tiene sus correspondencias fonéticas con los siguientes términos de la Cábala: se llamaba Cabalici a quienes recibían la tradición, es decir el secreto absoluto, llave de todo conocimiento;  Cabalei  a los discípulos, y Cabalistae a los imitadores. ¿Es Don Quijote entonces un imitador de los cabalistas, y el libro de Cervantes una imitación de los libros sagrados, lleno de claves de interpretación que se escapan en una primera lectura, pero permean la obra mediante su  influencia al inconsciente?
¿No es acaso el personaje un guerrero espiritual,  cuya misión revela con las siguientes palabras? “Sancho, amigo, has de saber que yo nací por querer del cielo en esta nuestra edad de hierro para resucitar en ella la de oro, o la dorada, como suele llamarse”, un maestro espiritual, cuya acción se ejerce en una dimensión distinta  a la de la realidad material.



Pintura de Salvador Dalí
No se pierdan esta ponencia de la poeta y gran maestra Angelina Muñiz-Huberman 
aquí


lunes, 6 de febrero de 2012

De "Reflexiones del Temple" columna de un diario recientemente desaparecido...

“El basilisco”
Y tendrán los entendimientos libres y podrán juzgar de las cosas…
Miguel de Cervantes Saavedra


Recientemente impartí un curso sobre El Quijote, y con gran contento  acompañé a los alumnos en el trayecto por la Manchega llanura de unas letras que aún siendo tan antiguas siguen conmoviendo; letras que hacen sonreír, admiran, asombran, y tantas cosas más. Entre los tesoros que El Quijote nos depara hoy dedicaré unos renglones al discurso de la pastora Marcela.



Les cuento:  Don Quijote y Sancho, recién salidos de una de sus  aventuras, se encuentran con una procesión fúnebre  de jóvenes que se lamentan con grandes exclamaciones de dolor por la muerte de un amigo. A su pregunta sobre la razón de su tristeza, los aludidos le responden que el difunto era un joven prometedor, un poeta excelso, un extraordinario amigo y otras muchas cualidades que por lo breve del espacio resumimos en lo dicho. Y era tal la pasión que ponían en señalar la injusticia de aquella muerte, que compartieron con Don Quijote unos versos del difunto (¿ya señalé que era un poeta?). Luego de leer varias estrofas, nuestro caballero andante, admirado de la calidad de la poesía, pregunta muy curioso: “¿Y de qué ha muerto vuestro amigo siendo tan joven?”. “De amor”, es la respuesta de uno de ellos,  “una mala mujer ha sido la responsable, un basilisco” (el basilisco es un horrible híbrido de gallo, dragón águila y serpiente, legendaria criatura de la mitología que mata con la mirada). Los dolidos compañeros del poeta argumentaban que la “odiosa Marcela”, una mujer muy hermosa, había, como el basilisco, dañado terriblemente con su mirada al pobre joven hasta el extremo de que éste, no consiguiendo su amor, se había quitado la vida.


No hubo tiempo para más explicaciones de parte de los defensores del fallecido bardo,  en ese momento, a lo lejos, se distinguió a la aludida, quien avanzaba muy segura hacia donde se encontraba Don Quijote y compañía. Era majestuosa, asombrosamente bella, tanto que Don Quijote, por única ocasión en toda la obra, dudó si era tan hermosa como su Dulcinea. Los amigos, indignados al verla por ahí, le reclamaron que se  presentara, sin ninguna vergüenza, al funeral del que fuese “su víctima”. La pastora Marcela, con gran dignidad y portentoso garbo respondió:


“Hízome el cielo hermosa, según vosotros decís, hermosa de tal manera que, sin ser poderosos a otra cosa, a que me améis os mueve mi hermosura, y por el amor que me mostráis decís y aún queréis que esté yo obligada a amaros. Yo conozco, por el natural entendimiento que Dios me ha dado, que todo lo hermoso es amable, más no alcanzo que por razón de ser amado, esté obligado a amar a quien lo ama…”
El discurso de Marcela no concluye aquí, se extiende por dos páginas de  honestas argumentaciones, lo considero uno de los más entrañables alegatos en defensa de la libertad que todo ser humano tiene a decir simple y llanamente “no” a algo que no desea.
Cuántas veces nos comportamos como los amigos de Grisóstomo, el poeta, y renegamos de que alguien en pleno derecho de su libertad la ejerza. Ya sea en las lides amorosas u otras cualquiera, la obra de Cervantes es un monumento a la libertad de todo ser humano. 

Enuma Elish presentación en Chapala