Mostrando entradas con la etiqueta La maestra Milagros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La maestra Milagros. Mostrar todas las entradas

sábado, 30 de enero de 2016

Cosas y casos de escritores, editores, promotores y lectores.

Para todos aquellos que desean ser publicados por las grandes editoriales, les contaré algo para que se hagan cargo de los casos críticos que vivimos quienes ya lo logramos:
"La maestra Milagros" es un libro que apareció por primera vez en el 2010, fue publicado por la entonces editorial Progreso (ahora parte del Grupo Edelvives). 



Los lectores la recibieron con gusto, me escribieron muchas cartas y pedían conocerme.

Una no puede resistir el llamado de lectores tan cariñosos y fui a verlos a México (aquí les dejo la liga del recibimiento https://www.youtube.com/watch?v=L25L-Jvyh3s). 




Cuando nos conocimos me pidieron que escribiera la segunda parte... uno tampoco puede resistir eso. Las siguientes vacaciones partí rumbo a la misteriosa tierra de la creación. Tuve al buen númen a mi lado y salí de aquel viaje imaginativo con la segunda parte de "La maestra Milagros" lista para los lectores que la pedían.


Pero... las historias tropiezan con muchos contratiempos, primero porque escribirla no es cosa simple ni fácil ni sólo de ponerse a ello, se necesita que los dioses de la creación regalen al menos el primer renglón y que uno se ponga a la tarea minuciosa y concentrada de la explosión de aquel mundo, amén de poseer las herramientas para ello. 

Eso -lo primero- salió bien, y la historia quedó lista para responder al llamado de los lectores.


Oh, pero el llamado de los lectores no es el mismo que el llamado de los editores y... cuando ofrecí la nueva maestra Milagros a la editorial, el editor al que habían encargado que lo revisara me contestó que era muy fantasiosa. "Vaya", pensé, "es exactamente lo mismo que le dijeron las editoriales que rechazaron Harry Potter a Rowling, además, es igual de fantasiosa que la que ya están publicando…", lejos de sentirme mal me di cuenta que no todos los que ejercen cargos en las editoriales saben bien a bien qué es lo que piden los lectores (parece que no lo saben ni siquiera cuando los lectores mismos se los están diciendo en sus narices). Dije "no todos", por favor al que le quede el saco, bien, y al que no, déjelo aparte.

El caso es que esta situación me llevó a darme cuenta que aquella editorial no era la casa ideal para una saga de "La maestra Milagros", y aproveché que el contrato se vencía para ofrecerla a otros interesados (la mayoría de los contratos tienen una duración de cinco años, y esto sucedía a finales del 2014). 

Ahora sólo era cuestión de ver a dónde me la llevaba. Tuve suerte, un amigo de la universidad me contactó con la editorial Panamericana, conocí al director y éste se sintió interesado por mi Milagros (al menos por la que ya estaba publicada). Todo parecía indicar que ahora sí íbamos por buen camino... Si "La maestra Milagros" tenía éxito pensarían en publicar la segunda parte.
No obstante, los obstáculos siempre están ahí, ¿son hechiceros que no desean que exista la fantasía en el mundo?

Pues bien, esta editorial tiene su sede en Colombia, y "La maestra Milagros" se vio sometida a un riguroso ajuste textual para que los niños de Colombia no resintieran el "mexicano", y las frases que con tanto cuidado escribí cambiaron de "tono". Yo pensaba "todo por los lectores". Además, recibí en un correo la nueva imagen de Milagros. ¿Estará lista para la Fil? pensé, e imaginé que sí. Pero no, la nueva edición de "La maestra Milagros" (no la segunda parte, sino la segunda edición de la primera parte) no estaba lista para la FIL 2016, al menos no en el stand de Panamericana, porque en su antigua casa editorial (Progreso Edelvives) habían aprovechado el último mes de contrato para sacar una reimpresión de al menos 1000 ejemplares, carencias de Milagros: no.

Como los escritores tenemos siempre otros libros que escribir, y otras tareas en las cuales ocuparnos, olvidé unos meses a Milagros y me concentré en continuar proyectos que esperaban mi atención. Hasta que…
-Yolanda, Yolanda, una buena noticia- dijo Rosa Muro, por una ventanita del face -me urgen 80 Maestras Milagros, para Colombia.
-Pero, ¿cómo…? si allá mismo se acaba de ir (Rosa es una bibliotecaria de Guadalajara, una excelente promotora de lectura que se dedica a conseguir libros imposibles de conseguir).
-No hay, y un colegio la quiere porque la quiere.
-Llama directo a la editorial, Rosa. Llama a Panamericana.

Para no hacerles el cuento largo, a pesar de que los lectores la pedían, a pesar de ser ya parte de un plan lector en la misma localidad a donde se la habían llevado, "La maestra Milagros" aún estaba (aún está) en manos de una editora que ya lleva con ella un año elaborando las ilustraciones y algunos (muchos) "ajustes textuales" (no me explico para qué si ahí mismo, en Colombia, ya ha sido leída y aceptada así, en su "mexicano", no quiero ni imaginar qué le harían a Cortázar si le quisieran quitar el "argentino" a Rayuela).

El caso es que me apuré más por los lectores que por otra cosa, y llamé a la editorial que tenía antes a Milagros (y que eran los responsables de que ya fuera un libro conocido en Colombia, es decir que llamé a Progreso Edelvives) y les pregunté si tenían el libro. Sí.

¿Creen que ahí terminó todo? No. Rosa no consiguió que le quisieran vender el libro para Colombia, (¿por qué? no sé), así que tuve que comprarlo yo como autora (Rosa es mi amiga y los niños a los que se les estaba negando el libro son para mí amigos también), me costó 20% más que el año pasado (¿cosas de oferta y demanda?).

Ahora… ¿dónde está el libro? en la aduana, no la dejan pasar a Colombia, ¿será que "La maestra Milagros" es subversiva…?
Ojalá hubiera verdadera comunicación entre estos elementos tan indispensables en la promoción lectora: escritor, editor, promotor, vendedor. Pero no la hay, los que escribimos y/o promovemos la lectura tropezamos con muchos hechiceros que se llevan los libros al reino de Malambruno.
Imagen de Mima Castro para La maestra Milagros 

jueves, 17 de enero de 2013

La maestra Milagros, un capítulo en inglés.


Este jueves 17 de enero 2013, lectura de La maestra Milagros... ¡frente a un auditorio bilingüe!
Les comparto el fragmento leído en español e inglés.
¡Gracias a Karina Ramos y  Robert Drynan  por su apoyo en la traducción!

La maestra Milagros
Por Yolanda Ramírez Míchel
    
La maestra Milagros
Editorial Progreso

En esos años,
 jamás tuve la suerte de toparme con uno de esos maestros
que pueden hacerle sentir a uno que los clásicos fueron escritos
especialmente para nosotros.

Michelle Petitte



La maestra Milagros


Esta historia cuenta las aventuras de una maestra y sus alumnos; todos la llaman Milagros, su verdadero nombre lo sabrán después… 
El nombre es algo importante, en las culturas de la antigüedad el nombre de los dioses se guardaba con mucho celo, temían que si sus enemigos lo llegaban a conocer podían utilizarlo para someterlos.  En la actualidad lo primero que haces cuando conoces a alguien es preguntarle ¿cómo te llamas?, piensas que es un signo de cortesía llamarlo por su nombre y por supuesto recordarlo la próxima vez que lo encuentras. En algunas tribus, cuando los jóvenes llegan a cierta edad pueden elegir cómo desean ser llamados, el nombre que escogen refleja alguna cualidad que los distingue de los demás. Por otro lado, también sucede que un nombre puede avergonzarnos, nuestros padres lo eligieron por nosotros cuando éramos muy pequeños; como el nombre de mi primo,  se llama Protasio. Cuando era niño se la pasó ocultando o cambiando su nombre, porque no le gustaba, hasta que se hizo mayor y una novia suya le murmuró al oído: Protaaaaasioo, entonces le pareció que su nombre era magnífico, estupendo, y hasta se le enchinó la piel. En aquella voz su nombre sonaba realmente importante. Así pasa… el caso es que esta maestra, cuyo verdadero nombre conocerán después, es llamada por todos: Milagros. ¿Por qué? Bueno… tal vez sería mejor comenzar esta historia.





Sexto grado.



“¡Por fin! ahora somos los grandes. Sí, somos los grandes de la escuela”, pensaban los alumnos que acababan de cursar quinto.
            Estrenaban libros, mochila, zapatos, calcetines, casi todo… y por supuesto estrenarían maestra.
            Ese año, ante la fuga de la última profesora de sexto grado –debido a un colapso nervioso y al estrés –  el colegio solicitó una candidata para ocupar el puesto vacante. A primera hora de la mañana, al día siguiente de que el anuncio había salido en los periódicos, apareció en la escuela una chica, vestida con una larga falda de flores amarillas y una blusa con holanes.
  
            ¿Trae usted algún tipo de recomendaciones?– preguntó la directora,  pensando que era demasiado joven para tener experiencia. El colegio padecía  serios  problemas de disciplina,  precisamente en sexto grado.
            –Claro, señorita directora– contestó ella con una sonrisa de oreja a oreja. Se levantó de la silla al tiempo que sacaba de su bolso de manta un curioso pergamino, como los de la antigüedad. Con gran cuidado lo desplegó sobre el suelo; la oficina de la directora no era lo suficientemente grande como para contenerlo… el rollo abarcó las escaleras que bajaban hacia la recepción,  parecía alfombra de las que extienden por el pasillo de la iglesia cuando hay bodas, ¡medía casi 20 metros de largo! La directora se levantó de su asiento y la siguió. La lista contenía muchas firmas y nombres, algunos de caligrafía extraordinaria, otros  con sencillas letras de molde, unos más eran monumentales grafitti.
            –¿Qué es esto?– preguntó la directora, mientras caminaba al lado del pergaminoalfombra muy extrañada y con el ceño fruncido.
            –Es mi lista de recomendaciones, usted me la acaba de pedir– contestó la joven muy orgullosa.
            La directora contempló la descomunal suma de nombrecillos; además de las firmas, había algunos comentarios personales elogiando el trabajo de la maestra. Caminó por los diez metros de nombres, leyó algunos comentarios y se rascó la cabeza azorada. Al parecer  estas eran las recomendaciones de alumnos y padres de familia que habían conocido a la profesora. ¡Pero qué nombres más extraños!
            –¿Y no trae usted su currículum, o algo así?
            –Oh, sí, seguro, también lo traigo…
            De la bolsa de lona de la que antes había emergido la alfombra de nombres, salió ahora un elegante fólder con letras doradas donde se leía: La Maestra Milagros.
            Al parecer esto convenció más  a la directora ya que volvió a su escritorio, infló el pecho y se sentó a examinar lo que la joven le entregaba. Sin embargo, una nueva arruga se formó en su frente cuando  leyó el extraño título de la universidad a la que había asistido la misteriosa damita: Las Maestras de la Tabla Redonda...

            Como la contratación de la profesora era su responsabilidad, la directora no quería arriesgarse, así que decidió esperar al final de la semana para entrevistar a otras candidatas. Con un apretón de manos le dijo que la tomaría en cuenta y si era la elegida para el puesto se lo harían saber.
            La joven maestra salió de la oficina luego de enrollar cuidadosamente su valioso pergamino, echó un vistazo a la escuela y dirigió a los salones una sonrisa muy especial… y misteriosa, algo así como un saludo íntimo y personal. La directora se limpió la frente con un pañuelo, se acomodó el saco  y le pidió a su secretaria que pasara a la siguiente maestra para entrevistarla.
            –No hay nadie más, señorita directora.
            –¡¿Cómo?!– preguntó muy sorprendida.
            “Bueno, ya vendrán otras… porque ésta sí que es una chica extraña…” pensó, y se acomodó las gafas dispuesta a revisar sus pendientes.

            Al final de la semana no apareció nadie solicitando el puesto, era algo de lo más inusual. ¿Sería que los chismes sobre los problemas en sexto habían salido de la escuela y corrían por la ciudad de boca en coca? Desde hacía seis años habían desfilado por el colegio una serie de maestras tituladas, y con excelentes recomendaciones, pero al poco tiempo, invariablemente, comenzaban a presentar extraños síntomas que las hacían renunciar. Una de ellas se llenó de granos luego de que le había gritado a Pecas; Guille se volvió lenta al hablar después de decir que un niño se hacía el tonto, otra maestra se volvió tartamuda cuando obligó al Tímido a declamar en el auditorio frente a toda la escuela. Ah, y el caso más grave fue el de la maestra Tuti, que no soportó que un alumno la contradijera cuando enseñaba que la parte más pequeña de la que estamos formados es la célula, resulta que Sebas dijo que no, que la parte más pequeña de la que está formada la materia son los átomos,  las células a su vez están formadas por átomos, y los átomos a su vez están formados por otras partes aún más pequeñas... Fue algo impresionante, se le pusieron los ojos colorados y dijo que ella era la maestra, que eso estaba en el libro de texto, y punto. Casi explota. Renunció cuando descubrió que Sebas tenía razón.

            Pues bien, la directora esperó y esperó. El segundo día sin noticias decidió poner el anuncio nuevamente, con letras grandes y negritas. Al cuarto día ofreció el doble de sueldo y mejoró las condiciones laborales. Nada. Nadie apareció por su oficina reclamando el puesto.

            Así que, por órdenes de poderes superiores, la maestra Milagros fue designada como la nueva profesora de sexto grado.

Ilustración Mima Castro




In those years, I never had the good fortune to stumble across one of those teachers who can make you feel, the Classics were written especially for us.
Michele Pettite

Miss “Milagros”
    
The following story tells us about the adventures of a teacher and her pupils. All of students called her Milagros, that means “miracles”, but her real name… we will learn later.
One´s name is very important, in ancient cultures they guarded it with great zealousness, fearing that if an enemy knew one´s name, it could be used against one, and it happened with the god´s name, too. Nowadays, the first thing that one does when meeting someone is to ask: “What is your name?” It´s a courtesy to call someone by his name; and even better to recall it for the next time. In some tribes, when young people reach a certain age, they are allowed to choose a name that projects a quality that distinguishes them from the others.
Sometimes a given name, usually chosen by the parents, embarrasses the bearer. That is the case of my cousin; his name is Protasio! As a child he always hid his real name, he didn’t like it; but one day his girlfriend whispered: Protaaaaasioo. He got goosebumps; he felt he like was flying and thought: Wow, my name sounds wonderful on her lips. Protasio sounded like a really important name.
Well it happens, but let’s return to the matter at hand:  everybody calls this teacher: Milagros, you will know why later, but to get there let’s begin this story.

 Chapter I
Sixth grade.
Finally, now we are the big ones, yes, the big ones of the school, the students thought. They will have new books, backpacks, shoes, socks, and of course, a new teacher!
       This year, after the last sixth grade teacher ran away due to stress and a nervous breakdown, the school sought for a professional to fill the post.
       The next day, early in the morning, an ad in the newspaper brought a young lady to the school, dressed in a long, flowered skirt  and a ruffled blouse,
“Do you have references?” Asked the principal, while thinking this lady is so young! And the school is suffering a huge discipline problem, especially on sixth grade…
“Of course!” answered the young woman with a big smile. She stood up from the chair at the same time taking out a curious scroll similar to those from ancient times. Carefully, she unrolled it. The principal´s office wasn´t big enough to contain it; the scroll covered the stair that led to the reception area. It looked like a carpet used in weddings; its length about twenty meters! The principal stood up from her chair and followed it. The list contained signatures and names; some with extraordinary calligraphy, others with simple letters. Also, there were some monumental grafittis.
“What is this?” asked the principal, while she walked beside the scroll-rug, frowning in confusion.
“This is my list of recommendations that you asked for”, answered the young lady very proudly.
      The principal stared at the long list of names, and signatures. There were also commentaries praising the teacher´s work. The principal walked along the ten meters of names, reading some of the commentaries, scratching her head in amazement. It looked as if there were recommendations from fathers and students that had known the teacher a time ago: and such weird names!
      Don´t you have any curriculum vitae or something like that?”
     “Oh, certainly, I also have it.”
      From the bag where the rug of names previously had come, emerged an elegant folder with golden lettering. On the cover was written:  Ms.  Milagros.
This was a little more convincing for the principal, who returned to her desk, scanning the curriculum that the young lady had given her. But she wrinkled her brow when she read the lady´s college: The Round Table Teachers.
 As the hiring of the teacher was her duty, the principal didn´t want to take risks, so she decided to wait for someone else to interview; extending her hand she said, “I will have you in mind, of course …”
The young lady left the office after carefully rolling her valuable scroll. She looked at the school and gave the classrooms a special and mysterious smile, just like a very personal welcome. The principal wiped her face with a handkerchief, buttoned her coat, and asked her secretary for the next candidate to interview.
       “There are no more candidates, madam.”
      “How is that?” She asked in surprise.
      Well, I hope others will come, this one was particularly strange. Thought the principal, then she fixed her glasses and continued working.
But, by the end of the week, no one else had applied for the post.  This was something unusual… had the tales of the school spread across the city?
For about six years highly qualified teachers had come to the school, but after some time they were afflicted by strange diseases that caused them quit, for example: one of them got several pimples after she shouted at Spots; Guille became slow talking after telling a boy he was playing dumb, another teacher became stutterer after making Shy speak in public. Oh, and worst of all, was the case of Tuti, who couldn´t accept Sebas contradicted her : she said that the smallest units composing the body are cells, Sebastian said that cells weren’t the smallest part, but that the smallest particles that form a cell are atoms, and atoms are formed by even smaller particles. Tuti´s face blushed and she started to yell: “I am the teacher, and it is written in the text book, period!” She almost exploded. Then, when she found out that Sebas was right, she quit the job.
Well! Ms. Principal waited, and waited…  By the second day with no prospects, she decided to post a new ad, with big, black letters in the newspaper. On the fourth day, she doubled the salary and increased working benefits, but nothing, no one come to her office asking for the job.
So, by superior power orders, Miss Milagros was designated as the new sixth grade teacher. 




jueves, 27 de diciembre de 2012

Bitácoras de una maestra que lee


Bitácora de una maestra despedida por usar el salón de clase para contar cuentos.


Ilustración de Mima Castro para el libro La Maestra Milagros


Algunas veces las mejores intenciones son contraproducentes. Sobre todo cuando en un colegio existen autoridades que desean números más que transformaciones interiores. Sucedió que luego de cumplir un semestre enseñando Literatura Universal, la coordinadora pensó que el entusiasmo que manifestaban los chicos era sospechoso, tal vez algo sucedía en las clases, algo inconveniente. Y sí, utilicé las horas de Literatura para narrar el poema épico de Gilgamésh, 
Ilustración de Mima Castro para el libro La Maestra Milagros
...algunos capítulos del Mahabharata, mitos griegos y hebreos, La Iliada, La Odisea. 

Ilustración de Mima Castro para el libro La Maestra Milagros

Ellos no leían en clase, sólo escuchaban, se emocionaban con las aventuras al grado que cualquier interrupción era acallada por un unánime: shhhh, dejen que siga contando… Algunas veces era tan bello lo que estaba escrito que yo detenía mi narración oral para leer directo del libro, era como si pronunciara una fórmula mágica, los chicos contenían el aliento cuando recitaba impecables versos que parecían venir de muy lejos. La canción de los Nibelungos fue un éxito rotundo. En  el breve reporte que pedí a fin de que la coordinadora tuviera evidencias tangibles de lo que sucedía en el salón, se pueden leer las palabras de Ciro:
“Hechizó el cuento, hechizó la imaginación, hechizó tus palabras, maestra, hechizó a mis compañeros de clase, me hechizó a mí, hechizó nuestro canto interno […] mientras la historia trascurría mis compañeros se mudaban de disfraz, y de máscaras, cambiaban […] algunos echaban fuego, otro se bañaba en sangre de dragón, otros se convertían en guerreros que tomaban el  lápiz, parecía que levantaban la espada […]”
Ilustración de Mima Castro para el libro La Maestra Milagros

O las palabras en un ensayo de Joss:
“De repente toda mi atención estaba en la historia que nos contaba la maestra”.
O el comentario de Jazz:
“Uno de los mejores dúos, la tinta y el papel… una maravillosa historia que logró hacerme sentir a mil por hora…”.
A continuación transcribo un fragmento del reporte que pedí a  Víctor (quien por cierto faltó el día que narré La canción de los Nibelungos):
“Me decepcionó mucho el no haber asistido a la clase en que la historia fue contada, cuando empecé a escuchar a mis compañeros hablar sobe la historia me dije: ¡tengo que leerla!”.
Sin embargo, cuando un director académico desea por encima de todo números computables, respuestas literales,  antes que procesos íntimos,  al promotor de lectura sólo le queda esperar que la semilla un día asome su tallo al sol…

Ilustración de Mima Castro para el libro La Maestra Milagros
Nota: la carta de la última ilustración ¡es una carta real! 

Enuma Elish presentación en Chapala