jueves, 8 de agosto de 2013

Rayuela, los juegos que juegan los autores serios.

Por Yolanda Ramírez Míchel

(Artículo aparecido en el suplemento Ocio del periódico Milenio en el mes de agosto).



Los libros van siendo el único lugar de la casa donde todavía se puede estar tranquilo.
Julio Cortázar

 


Hace cincuenta años el 28 de junio de 1963, en medio de una Latinoamérica convulsa, apareció una obra que pretendía darle una vuelta de tuerca a la manera de leer una novela. Bautizada por su autor, Julio Cortázar, con el nombre de un juego de niños, Rayuela, vio la luz bajo el sello de  Ed. Sudamericana, y vendió 5.000 ejemplares en el primer año. El público lector aceptó con gusto el juego propuesto en la primera página: “A su manera este libro es muchos libros, pero sobre todo es dos libros, el lector queda invitado a elegir una de las dos posibilidades…” (avanzada la novela nos damos cuenta de que podríamos ciertamente leerlo de muchas otras maneras… ); y es que esta primera libertad, la de elegir entre una u otra opción de lectura, entre el tradicional seguimiento lineal o el aparente desorden, llegó en un momento histórico propicio, la libertad estaba alzando sus banderas en todos los frentes de Latinoamérica, y los jóvenes escritores estaban desafiando los convencionalismos generando  el Boom Latinoamericano (movimiento literario que trascendió las fronteras). Así, después de estas primeras palabras en la primera página, aparece un tablero de direcciones para que sigas, si es tu elección, una de las dos propuestas, 



...en este "tablero de direcciones" está sugerido un determinado orden de lectura, ¡pero... este supuesto orden no es sino un caos! Y es que iniciamos en el capítulo 73 para pasar al 1 seguir con el 2 y luego saltar hasta el 116, y así, en saltos de rana bohemia el autor nos lleva por una rueda de la fortuna donde se despliegan personajes que terminamos amando entrañablemente, juegos de palabras, ortografía a la medida de la búsqueda existencial, trampas para el lector flojo, y personajes que pronuncian frases inolvidables: “para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos” o rotundas sentencias sobre el amor: Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiera elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al vesre. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto.” 


Una vez inmersos en el sugerido “desorden de lectura” nos damos cuenta de que Cortázar trata de simular esa vida interior, esa cronología de lo intangible que llevamos dentro, y según las palabras del propio autor así fue como nace Rayuela:  Cortázar cuenta en “La fascinación de las palabras”, que: “escribía largos pasajes de Rayuela sin tener la menor idea de dónde se iban a ubicar y a qué respondían en el fondo (...) Fue una especie de inventar en el mismo momento de escribir, sin adelantarme nunca a lo que yo podía ver en ese momento". Pero, de este tipo de caos surgieron los mundos ¿no? Y si decidimos aceptar el reto de Cortázar y leer en ese vertiginoso salto de acá para allá, terminamos descubriendo que dentro de todo aparente estado de caos existe un orden que se manifiesta, pero no es ese orden externo que se busca siempre con la razón, sino ese orden interno que “es siempre otra cosa” algo que no logramos concretar porque es íntimamente humano.


Hoy, Rayuela sigue tan vigente como cuando nació. Sigue generando exclamaciones de gozo la lectura de el capítulo 7: “toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano…”. Es ante todo una historia de amor. Un repertorio de autores, músicos, pintores, filósofos, poetas, artistas… y tanto más. Es un mundo salido del Big Bang que comenzó con un lápiz sobre el papel, cuando Cortázar colocó la primera letra y todo explotó…

Curso para leer Rayuela info www.trithemius.mx


viernes, 31 de mayo de 2013

Biográfica... Yolanda Ramírez Míchel



Poeta, ensayista, narradora y editora. Especialidad: Los mitos. Promotora de lectura en varias instituciones educativas. Maestra de Literatura y Español. Articulista. Imparte el diplomado de Mitología Comparada en varios centros culturales y escuelas para escritores, así como talleres para escribir y promover Literatura Infantil y Juvenil en las principales librerías del país. Ha dado conferencias en foros nacionales e internacionales acerca de la promoción lectora y la escritura como vocación. Sus obras publicadas bajo el sello de Editorial Progreso son: El gran niño, electrones de un sueño (2006), y La maestra Milagros (2010). El libro álbum Todos somos Magos (2014) publicado por el grupo Edelvives.. Así mismo la nouvelle Jacinta (2008) editorial La Zonámbula, Palingenesia (2011) de C&F Ediciones; Los mitos del alba ganador de la beca del CECA (2011), Grimori Mundi (2013), y Litterae (2014) publicadas ambas por la editorial Salto Mortal. Coordinó la antología de cuentos para jóvenes y niños Submarinos de papel (2009), de Editorial La Zonámbula. Así mismo, ha incursionado en el área editorial con la antología Submarinos de Papel II (2010), Actus Magno, los conejos también escriben, (2011) Los cuentos de la calle Lux (2012) y Fiestas de Yule (2014) bajo el sello editorial Viaje a la Semilla a su cargo.




Amor y Escritura

Cuando lees en el café, y alguien te saluda, y no hay a la mano un separador ¿dejas la pluma de tus notas dentro del libro...?, esta imagen, tan familiar para los lectores, es indicio de una apasionada relación que no deseamos concluir. El libro no va a cerrar sus entrañas mientras hayas dejado claro que volverás, que la pluma es una prolongación tuya…
 …la pluma, que no permite se colapsen ni cierren del todo las páginas. Y a veces, no es sólo la pluma, puede ser también una pequeña libreta de notas que guarda desordenadamente los pensamientos que el libro generó, como semillas emergentes esparcidas en la tinta apresurada. Y así, dentro del libro, sosteniendo un segundo inmóvil, puede no sólo estar la pluma sino también,la libreta de notas, y dentro la pluma.
Más aún…, los lentes, como voyeurs cansados, reposan

 en la última página leída antes del sueño… Los lentes, la libreta, la pluma, separadores que delatan al amante de la lectura… Una servilleta, una nota, un ligero doblez en la página...
O un beso sobre los renglones preferidos cuando no se tiene a la mano un marcador.

YRM

miércoles, 27 de marzo de 2013

Lobito...







Hay personas cuyas palabras manchan el mundo, donde ponen su voz se derrama un pantano. A esas personas yo las llamaría ogros...

YRM



Lobito.


Lobito nació y fue tocado por la luna, su madre lo miró y comprendió que había nacido un ser de luz. Y sí, para su madre lobito fue una estrella, una gota de agua en el desierto, aire fresco. Pero lobito no tenía un padre que lo comprendiera del todo, tenía un padre ciego a la belleza de lobito. Era un ogro. Los ogros son criaturas que nacen en la violencia y dejan que su corazón se seque, no lo cuidan ni protegen, ni buscan salir de la violencia en que nacieron, se van acostumbrando a la violencia a fuerza de volverse violentos, y un día dejan de sentir el dolor, pero también dejan de sentir el amor… los lobos también nacen en la violencia pero guardan su corazón en un cofre con lágrimas para que no se seque, se vuelven sabios conforme dejan que la luna los consuele. Al corazón de lobito a fuerza de tanto riego, le salieron raíces y dio frutos, al corazón del ogro, seco por falta de llanto desde su infancia, le salieron escamas. Se convirtió en un corazón astado, y quien estaba cerca irremediablemente salía herido.
Sin embargo, lobito lo amaba, lo amaba porque era su padre; y es que lobito, tan sabio, sabía que el amor le hace bien al amador más que al amado, aunque parezca lo contrario. Y cuando su madre y él, obligados por el instinto de supervivencia, se alejaron del ogro, lobito no guardó rencores, siguió amando.
Y así, lobito, lejos del ogro, pudo desarrollar todo su potencial, pudo ser diferente gracias a que no había quién se lo impidiera, quién lo juzgara, quien lo criticara. Y es que su madre también era un ser del bosque, una hembra libre que un día se enamoró de un ogro, y vivió esclava por amor hasta que vio que esa esclavitud la estaba matando, y si ella se moría quién cuidaría de lobito... entonces dejó al ogro, aunque casi se le rompe el corazón. Si no fuera por lobito, que llenó de luz su vida, quién sabe qué hubiera sido de ella.
Y lobito, que había nacido en la violencia cuando sus padres estaban juntos, vivió en la paz cuando sus padres se separaron. Hubo problemas, claro, los lobos no tienen casa, y deben conseguir su alimento con dificultad, y la gente les teme por esa habilidad de andar en lo oscuro, no los conocen en realidad. Y lobito no tenía ni mucha ni bonita ropa, ni mucha comida tampoco, ni vacaciones en lugares caros (de hecho no tenía casi nunca vacaciones porque su madre debía conseguir alimento a diario y si se daban vacaciones se morían). Pero en medio de estas dificultades había paz, la paz de saber que podría ser lobo a sus anchas.
Y dejó que sus cabellos crecieran, libres; dejó que sus ropas salvajes lo distinguieran de los borregos que llevaban marcas, y si había algún dolor en su corazón por la perdida de aquel hogar original usaba la música para desahogarse. Sin embargo, la única música que lo aliviaba estaba llena de estruendo, era un reflejo de todas sus tormentas. Y vista desde la distancia parece oscura, y a muchos asusta por sus notas de inframundo (donde revientan las semillas), esa música, de esencia semejante a la carta más temida del Tarot, fue un reino seguro donde se refugió lobito.

(Si juzgamos a los demás por las apariencias habrá que cuidarnos mucho de los parámetros que nos sirven para determinar si algo está bien o no. Porque los parámetros pueden ser un equívoco, y podrían hacernos ver a Jesús como un bandido y a Hitler como un respetable ciudadano, digo, si es que nos quedamos con las apariencias externas de orden y no con las esencias de bien. Esto siempre ha sido complicado para el ser humano, porque se deja guiar por el exterior que siempre está más a la mano y facilita mucho las cosas, el exterior está ahí y es algo tangible. Pero no es un signo claro ni determinante, se confía en el exterior por las veces que es un reflejo del interior, pero hay otras ocasiones en que es una máscara, o un escudo protector para que la gente no se acerque, o un golpe de gracia y originalidad. Así que el exterior tiende a generar confusiones. Si nos diéramos el tiempo de leer bien a bien los signos del exterior, el mundo sería distinto.  Si esperáramos a platicar con el chico greñudo tal vez descubriríamos otro Einstein, si no entregáramos tan rápido la confianza al pulcro y aristocrático galán tal vez evitaríamos decepciones.)

Quienes se han dado el tiempo para escuchar a lobito lo admiran, quienes lo rechazan por su cabello largo y sus pantalones rotos se la pierden. Su madre y sus hermanos lobos aman a lobito, y lo admiran, porque entre la misma manada lobito se destaca, sabe hablar con la luna, y ella le contesta, y cuando alguien necesita un consejo que venga directo de las estrellas, lobito se lo trasmite. Y no sólo la manada ama a lobito, lo aman los demás seres del bosque, tiene muchos seguidores, no necesariamente de su edad, lobos de su edad hay pocos. Y uno cree que eso debería bastarle a lobito para ser feliz, pero no, lobito insiste en ir al castillo de su padre, asomarse por los muros donde se escuchan los acordes del órgano y los rezos de los ogros antes de comer a sus víctimas.
El amor a su padre es más fuerte que su miedo, (sí, lobito le tiene miedo a su padre, no puede hablar con él de lo que siente, la única vez que lo hizo salió herido). Pero el amor sigue siendo más fuerte que el miedo, afortunadamente, y eso lo hace dejar de vez en cuando su hogar en el bosque para ir a visitar el castillo.
Hasta aquel fatídico día en que fue tan trágicamente lastimado...

Fragmento

jueves, 17 de enero de 2013

La maestra Milagros, un capítulo en inglés.


Este jueves 17 de enero 2013, lectura de La maestra Milagros... ¡frente a un auditorio bilingüe!
Les comparto el fragmento leído en español e inglés.
¡Gracias a Karina Ramos y  Robert Drynan  por su apoyo en la traducción!

La maestra Milagros
Por Yolanda Ramírez Míchel
    
La maestra Milagros
Editorial Progreso

En esos años,
 jamás tuve la suerte de toparme con uno de esos maestros
que pueden hacerle sentir a uno que los clásicos fueron escritos
especialmente para nosotros.

Michelle Petitte



La maestra Milagros


Esta historia cuenta las aventuras de una maestra y sus alumnos; todos la llaman Milagros, su verdadero nombre lo sabrán después… 
El nombre es algo importante, en las culturas de la antigüedad el nombre de los dioses se guardaba con mucho celo, temían que si sus enemigos lo llegaban a conocer podían utilizarlo para someterlos.  En la actualidad lo primero que haces cuando conoces a alguien es preguntarle ¿cómo te llamas?, piensas que es un signo de cortesía llamarlo por su nombre y por supuesto recordarlo la próxima vez que lo encuentras. En algunas tribus, cuando los jóvenes llegan a cierta edad pueden elegir cómo desean ser llamados, el nombre que escogen refleja alguna cualidad que los distingue de los demás. Por otro lado, también sucede que un nombre puede avergonzarnos, nuestros padres lo eligieron por nosotros cuando éramos muy pequeños; como el nombre de mi primo,  se llama Protasio. Cuando era niño se la pasó ocultando o cambiando su nombre, porque no le gustaba, hasta que se hizo mayor y una novia suya le murmuró al oído: Protaaaaasioo, entonces le pareció que su nombre era magnífico, estupendo, y hasta se le enchinó la piel. En aquella voz su nombre sonaba realmente importante. Así pasa… el caso es que esta maestra, cuyo verdadero nombre conocerán después, es llamada por todos: Milagros. ¿Por qué? Bueno… tal vez sería mejor comenzar esta historia.





Sexto grado.



“¡Por fin! ahora somos los grandes. Sí, somos los grandes de la escuela”, pensaban los alumnos que acababan de cursar quinto.
            Estrenaban libros, mochila, zapatos, calcetines, casi todo… y por supuesto estrenarían maestra.
            Ese año, ante la fuga de la última profesora de sexto grado –debido a un colapso nervioso y al estrés –  el colegio solicitó una candidata para ocupar el puesto vacante. A primera hora de la mañana, al día siguiente de que el anuncio había salido en los periódicos, apareció en la escuela una chica, vestida con una larga falda de flores amarillas y una blusa con holanes.
  
            ¿Trae usted algún tipo de recomendaciones?– preguntó la directora,  pensando que era demasiado joven para tener experiencia. El colegio padecía  serios  problemas de disciplina,  precisamente en sexto grado.
            –Claro, señorita directora– contestó ella con una sonrisa de oreja a oreja. Se levantó de la silla al tiempo que sacaba de su bolso de manta un curioso pergamino, como los de la antigüedad. Con gran cuidado lo desplegó sobre el suelo; la oficina de la directora no era lo suficientemente grande como para contenerlo… el rollo abarcó las escaleras que bajaban hacia la recepción,  parecía alfombra de las que extienden por el pasillo de la iglesia cuando hay bodas, ¡medía casi 20 metros de largo! La directora se levantó de su asiento y la siguió. La lista contenía muchas firmas y nombres, algunos de caligrafía extraordinaria, otros  con sencillas letras de molde, unos más eran monumentales grafitti.
            –¿Qué es esto?– preguntó la directora, mientras caminaba al lado del pergaminoalfombra muy extrañada y con el ceño fruncido.
            –Es mi lista de recomendaciones, usted me la acaba de pedir– contestó la joven muy orgullosa.
            La directora contempló la descomunal suma de nombrecillos; además de las firmas, había algunos comentarios personales elogiando el trabajo de la maestra. Caminó por los diez metros de nombres, leyó algunos comentarios y se rascó la cabeza azorada. Al parecer  estas eran las recomendaciones de alumnos y padres de familia que habían conocido a la profesora. ¡Pero qué nombres más extraños!
            –¿Y no trae usted su currículum, o algo así?
            –Oh, sí, seguro, también lo traigo…
            De la bolsa de lona de la que antes había emergido la alfombra de nombres, salió ahora un elegante fólder con letras doradas donde se leía: La Maestra Milagros.
            Al parecer esto convenció más  a la directora ya que volvió a su escritorio, infló el pecho y se sentó a examinar lo que la joven le entregaba. Sin embargo, una nueva arruga se formó en su frente cuando  leyó el extraño título de la universidad a la que había asistido la misteriosa damita: Las Maestras de la Tabla Redonda...

            Como la contratación de la profesora era su responsabilidad, la directora no quería arriesgarse, así que decidió esperar al final de la semana para entrevistar a otras candidatas. Con un apretón de manos le dijo que la tomaría en cuenta y si era la elegida para el puesto se lo harían saber.
            La joven maestra salió de la oficina luego de enrollar cuidadosamente su valioso pergamino, echó un vistazo a la escuela y dirigió a los salones una sonrisa muy especial… y misteriosa, algo así como un saludo íntimo y personal. La directora se limpió la frente con un pañuelo, se acomodó el saco  y le pidió a su secretaria que pasara a la siguiente maestra para entrevistarla.
            –No hay nadie más, señorita directora.
            –¡¿Cómo?!– preguntó muy sorprendida.
            “Bueno, ya vendrán otras… porque ésta sí que es una chica extraña…” pensó, y se acomodó las gafas dispuesta a revisar sus pendientes.

            Al final de la semana no apareció nadie solicitando el puesto, era algo de lo más inusual. ¿Sería que los chismes sobre los problemas en sexto habían salido de la escuela y corrían por la ciudad de boca en coca? Desde hacía seis años habían desfilado por el colegio una serie de maestras tituladas, y con excelentes recomendaciones, pero al poco tiempo, invariablemente, comenzaban a presentar extraños síntomas que las hacían renunciar. Una de ellas se llenó de granos luego de que le había gritado a Pecas; Guille se volvió lenta al hablar después de decir que un niño se hacía el tonto, otra maestra se volvió tartamuda cuando obligó al Tímido a declamar en el auditorio frente a toda la escuela. Ah, y el caso más grave fue el de la maestra Tuti, que no soportó que un alumno la contradijera cuando enseñaba que la parte más pequeña de la que estamos formados es la célula, resulta que Sebas dijo que no, que la parte más pequeña de la que está formada la materia son los átomos,  las células a su vez están formadas por átomos, y los átomos a su vez están formados por otras partes aún más pequeñas... Fue algo impresionante, se le pusieron los ojos colorados y dijo que ella era la maestra, que eso estaba en el libro de texto, y punto. Casi explota. Renunció cuando descubrió que Sebas tenía razón.

            Pues bien, la directora esperó y esperó. El segundo día sin noticias decidió poner el anuncio nuevamente, con letras grandes y negritas. Al cuarto día ofreció el doble de sueldo y mejoró las condiciones laborales. Nada. Nadie apareció por su oficina reclamando el puesto.

            Así que, por órdenes de poderes superiores, la maestra Milagros fue designada como la nueva profesora de sexto grado.

Ilustración Mima Castro




In those years, I never had the good fortune to stumble across one of those teachers who can make you feel, the Classics were written especially for us.
Michele Pettite

Miss “Milagros”
    
The following story tells us about the adventures of a teacher and her pupils. All of students called her Milagros, that means “miracles”, but her real name… we will learn later.
One´s name is very important, in ancient cultures they guarded it with great zealousness, fearing that if an enemy knew one´s name, it could be used against one, and it happened with the god´s name, too. Nowadays, the first thing that one does when meeting someone is to ask: “What is your name?” It´s a courtesy to call someone by his name; and even better to recall it for the next time. In some tribes, when young people reach a certain age, they are allowed to choose a name that projects a quality that distinguishes them from the others.
Sometimes a given name, usually chosen by the parents, embarrasses the bearer. That is the case of my cousin; his name is Protasio! As a child he always hid his real name, he didn’t like it; but one day his girlfriend whispered: Protaaaaasioo. He got goosebumps; he felt he like was flying and thought: Wow, my name sounds wonderful on her lips. Protasio sounded like a really important name.
Well it happens, but let’s return to the matter at hand:  everybody calls this teacher: Milagros, you will know why later, but to get there let’s begin this story.

 Chapter I
Sixth grade.
Finally, now we are the big ones, yes, the big ones of the school, the students thought. They will have new books, backpacks, shoes, socks, and of course, a new teacher!
       This year, after the last sixth grade teacher ran away due to stress and a nervous breakdown, the school sought for a professional to fill the post.
       The next day, early in the morning, an ad in the newspaper brought a young lady to the school, dressed in a long, flowered skirt  and a ruffled blouse,
Do you have references?” Asked the principal, while thinking this lady is so young! And the school is suffering a huge discipline problem, especially on sixth grade…
“Of course!” answered the young woman with a big smile. She stood up from the chair at the same time taking out a curious scroll similar to those from ancient times. Carefully, she unrolled it. The principal´s office wasn´t big enough to contain it; the scroll covered the stair that led to the reception area. It looked like a carpet used in weddings; its length about twenty meters! The principal stood up from her chair and followed it. The list contained signatures and names; some with extraordinary calligraphy, others with simple letters. Also, there were some monumental grafittis.
“What is this?” asked the principal, while she walked beside the scroll-rug, frowning in confusion.
“This is my list of recommendations that you asked for”, answered the young lady very proudly.
      The principal stared at the long list of names, and signatures. There were also commentaries praising the teacher´s work. The principal walked along the ten meters of names, reading some of the commentaries, scratching her head in amazement. It looked as if there were recommendations from fathers and students that had known the teacher a time ago: and such weird names!
      Don´t you have any curriculum vitae or something like that?”
     “Oh, certainly, I also have it.”
      From the bag where the rug of names previously had come, emerged an elegant folder with golden lettering. On the cover was written:  Ms.  Milagros.
This was a little more convincing for the principal, who returned to her desk, scanning the curriculum that the young lady had given her. But she wrinkled her brow when she read the lady´s college: The Round Table Teachers.
 As the hiring of the teacher was her duty, the principal didn´t want to take risks, so she decided to wait for someone else to interview; extending her hand she said, “I will have you in mind, of course …”
The young lady left the office after carefully rolling her valuable scroll. She looked at the school and gave the classrooms a special and mysterious smile, just like a very personal welcome. The principal wiped her face with a handkerchief, buttoned her coat, and asked her secretary for the next candidate to interview.
       “There are no more candidates, madam.”
      “How is that?” She asked in surprise.
      Well, I hope others will come, this one was particularly strange. Thought the principal, then she fixed her glasses and continued working.
But, by the end of the week, no one else had applied for the post.  This was something unusual… had the tales of the school spread across the city?
For about six years highly qualified teachers had come to the school, but after some time they were afflicted by strange diseases that caused them quit, for example: one of them got several pimples after she shouted at Spots; Guille became slow talking after telling a boy he was playing dumb, another teacher became stutterer after making Shy speak in public. Oh, and worst of all, was the case of Tuti, who couldn´t accept Sebas contradicted her : she said that the smallest units composing the body are cells, Sebastian said that cells weren’t the smallest part, but that the smallest particles that form a cell are atoms, and atoms are formed by even smaller particles. Tuti´s face blushed and she started to yell: “I am the teacher, and it is written in the text book, period!” She almost exploded. Then, when she found out that Sebas was right, she quit the job.
Well! Ms. Principal waited, and waited…  By the second day with no prospects, she decided to post a new ad, with big, black letters in the newspaper. On the fourth day, she doubled the salary and increased working benefits, but nothing, no one come to her office asking for the job.
So, by superior power orders, Miss Milagros was designated as the new sixth grade teacher. 




jueves, 27 de diciembre de 2012

Bitácoras de una maestra que lee


Bitácora de una maestra despedida por usar el salón de clase para contar cuentos.


Ilustración de Mima Castro para el libro La Maestra Milagros


Algunas veces las mejores intenciones son contraproducentes. Sobre todo cuando en un colegio existen autoridades que desean números más que transformaciones interiores. Sucedió que luego de cumplir un semestre enseñando Literatura Universal, la coordinadora pensó que el entusiasmo que manifestaban los chicos era sospechoso, tal vez algo sucedía en las clases, algo inconveniente. Y sí, utilicé las horas de Literatura para narrar el poema épico de Gilgamésh, 
Ilustración de Mima Castro para el libro La Maestra Milagros
...algunos capítulos del Mahabharata, mitos griegos y hebreos, La Iliada, La Odisea. 

Ilustración de Mima Castro para el libro La Maestra Milagros

Ellos no leían en clase, sólo escuchaban, se emocionaban con las aventuras al grado que cualquier interrupción era acallada por un unánime: shhhh, dejen que siga contando… Algunas veces era tan bello lo que estaba escrito que yo detenía mi narración oral para leer directo del libro, era como si pronunciara una fórmula mágica, los chicos contenían el aliento cuando recitaba impecables versos que parecían venir de muy lejos. La canción de los Nibelungos fue un éxito rotundo. En  el breve reporte que pedí a fin de que la coordinadora tuviera evidencias tangibles de lo que sucedía en el salón, se pueden leer las palabras de Ciro:
“Hechizó el cuento, hechizó la imaginación, hechizó tus palabras, maestra, hechizó a mis compañeros de clase, me hechizó a mí, hechizó nuestro canto interno […] mientras la historia trascurría mis compañeros se mudaban de disfraz, y de máscaras, cambiaban […] algunos echaban fuego, otro se bañaba en sangre de dragón, otros se convertían en guerreros que tomaban el  lápiz, parecía que levantaban la espada […]”
Ilustración de Mima Castro para el libro La Maestra Milagros

O las palabras en un ensayo de Joss:
“De repente toda mi atención estaba en la historia que nos contaba la maestra”.
O el comentario de Jazz:
“Uno de los mejores dúos, la tinta y el papel… una maravillosa historia que logró hacerme sentir a mil por hora…”.
A continuación transcribo un fragmento del reporte que pedí a  Víctor (quien por cierto faltó el día que narré La canción de los Nibelungos):
“Me decepcionó mucho el no haber asistido a la clase en que la historia fue contada, cuando empecé a escuchar a mis compañeros hablar sobe la historia me dije: ¡tengo que leerla!”.
Sin embargo, cuando un director académico desea por encima de todo números computables, respuestas literales,  antes que procesos íntimos,  al promotor de lectura sólo le queda esperar que la semilla un día asome su tallo al sol…

Ilustración de Mima Castro para el libro La Maestra Milagros
Nota: la carta de la última ilustración ¡es una carta real! 

sábado, 22 de diciembre de 2012

Cuéntame la Navidad

El periódico Mural decidió entregar a sus lectores ocho cuentos navideños, escritos y narrados por talentos locales.
Los autores pertenecen a los talleres de escritura "Autores Mágicos" (www.trithemius.mx)
Abajo de las imágenes aparecen las ligas para que los escuches (si deseas leerlos entra a la página de Trithemius http://www.facebook.com/pages/Trith%C3%ABmius/438656869527388?fref=ts).



Lunes 17 de diciembre del 2012
EL GRAN ARTISTA
Por Cristi Flores
Ilustración L. E. Mitzy
L.E. Mitzy

http://gruporeforma.mural.com/graficohtml5/cultura/cuentos_navidad/02.htm

Martes 18 de diciembre del 2012
NAVIDAD EN APRIETOS
Por Yolanda Ramírez Míchel
Ilustración Casus Olivas


Ilustración Casus Olivas

http://gruporeforma.mural.com/graficohtml5/cultura/cuentos_navidad/03.htm

Miércoles 19 de diciembre de 2012
UN FEÉRICO CUENTO DE NAVIDAD
Por Nicte García Yuen
Ilustración L. E. Mitzy
L.E. Mitzy


http://gruporeforma.mural.com/graficohtml5/cultura/cuentos_navidad/04.htm


Jueves 20 de diciembre del 2012
LOS DOCE DÍAS DE NAVIDAD
Por Luisa Amelia Bañuelos
Ilustración Casus Olivas
Casus Olivas

http://gruporeforma.mural.com/graficohtml5/cultura/cuentos_navidad/05.htm

Viernes 21de diciembre del 2012
 EL DESEO SECRETO DE LINA Y PAU
Por Paulina Álvarez
Ilustración L. E. Mitzy

L.E. Mitzy


http://gruporeforma.mural.com/graficohtml5/cultura/cuentos_navidad/06.htm

Sábado 22 de diciembre del 2012
LA ESTRELLA DEL ABUELO
Por Cristi Flores
Ilustración Natalia Ramos Álvarez

Natalia Ramos Álvarez
http://gruporeforma.mural.com/graficohtml5/cultura/cuentos_navidad/07.htm


Domingo 23 de diciembre del 2012
LA PRIMERA NATIVIDAD DEL MUNDO
Por Yolanda Ramírez Míchel

Natalia Ramos Álvarez 

http://gruporeforma.mural.com/graficohtml5/cultura/cuentos_navidad/08.htm




24 de Diciembre del 2012
LA NAVIDAD SUBE Y BAJA

por Carlos Suárez
Ilustración Natalia Ramos Álvarez

Natalia Ramos Álvarez


http://gruporeforma.mural.com/graficohtml5/cultura/cuentos_navidad/default.htm



martes, 18 de diciembre de 2012

Bitácoras de lectura


Bitácora de la poesía en el salón de clases, y fuera de él también…

Si el poeta, en un hoyo profundo enterrara los gritos desgarradores de su alma, las palabras, los versos… ahí brotarían árboles de frutos maduros.
YRM

Imagen Tim Foley

8: 00 am  ¿Quién quiere venir hoy conmigo? les pregunto a mis libros recorriendo la casa… Hoy daré una clase muy importante y necesito algunos amigos, ¿quién me acompaña?
De pie frente al librero una voz responde… ¡Wislawa Szymborska!, la saco del estante con cariño y continúo preguntando ¿quién quiere venir conmigo? Por supuesto Rilke, Efraín Bartolomé, ¡Novalis!, Olga Orozco. Mis queridos maestros: Raúl Bañuelos, Raúl Aceves … Todos los que hoy me hicieron un guiño desde el estante, son poetas, para esta clase será la poesía…  de todas las lenguas sagradas, la más sencilla y más sagrada es la poesía.
Al llegar al salón de clase los alumnos me observan con curiosidad, traigo  una maleta con llantitas,  al final de mi recorrido por la casa hubo muchos libros que decidieron venir…
            ¿Qué trae ahí, maestra?
            … acérquense, si quieren sentarse en el suelo… No necesitarán pupitre.
¿Ni lápiz, maestra?
No necesitan nada más que ustedes mismos...
            Durante unos minutos, mientras los alumnos se instalan “cómodamente”, reina la confusión. Sin embargo, todo caos precede al ordenamiento… Cuando finalmente todos han encontrado un lugar cerca del escritorio, y parecen estar dispuestos a prestar atención,  comienzo a sacar de mi maleta a los invitados:
…Este es Rilke, muy querido para mí, tiene una historia intensa, era un hombre apasionado, ¡un gran poeta!, hay un acontecimiento de su vida que me impacta mucho: su muerte. Escribió en un libro llamado Los cuadernos de Malte Lauris Brigge la siguiente frase: “…todos tienen su muerte propia”. ¿Y saben cómo murió…? Murió luego de cortar una rosa para regalarla a una mujer, se pinchó el dedo y como padecía hemofilia, la hemorragia hizo que la herida se infectara, el único modo de salvarlo era cortando su mano. Rilke se negó rotundamente a ello, recordó lo que había escrito: “Todos tienen su muerte propia”,  y pensó en su vida, recordó que escribió un libro entero dedicado a la rosa, ¡qué mejor muerte para un poeta que morir por la espina de una rosa a la que dedicó tantos versos…¡ Todos tienen su muerte propia.
Así, fui presentando uno a uno a los autores que salían de mi maleta con sus anécdotas y sus pasiones, vestidos de palabras. Cuando terminé de presentarlos y percibí que los jóvenes los sentían con vida, les hablé de un sistema adivinatorio muy interesante:
Hace algún tiempo un grupo de poetas y pintores que iniciaron el surrealismo  se reunían a jugar algo que llamaron “bibliomancia”, yo decidí cambiar la dinámica y llamarlo “poemancia” porque la mayoría de los invitados ese día eran libros de poesía, (hay quien  realiza esta consulta con los libros sagrados, los libros sagrados fueron escritos en verso...); a todos nos inquietan los sistemas de adivinación, forman parte de un íntimo anhelo de develar los misterios.
Piensen en una pregunta y elijan el libro que creen puede responderla. Cuando hayan elegido la pregunta y el libro, abran al azar una página y lancen su dedo como una saeta hacia un espacio de la página. Luego interpretaremos  qué les ha dicho el libro.
Todo acto lector implica un entramado sistema hermenéutico. Todo sucede en el cerebro en cuestión de segundos, una maravillosa red tejida en una mínima fracción de tiempo, un tapiz de información engendrado en los meandros de la mente… un mundo de significados en caleidoscopio. Bastaría que una palabra no encontrara en nosotros el eco de la experiencia, de la familiaridad -como son los términos que no comprendemos- para que la danza caiga desde el abismo y se colapse el castillo de naipes… pero si todo avanza por los caminos seguros del verbo, encontraremos la salida, se hará la luz.
Absolutamente todas las ocasiones en que he realizado esta actividad lúdica, ha sido una experiencia entrañable y sorprendente. No hay nada que no esté en los libros, en los libros están todas las respuestas, porque los libros son las voces de los hombres, con sus pasiones, sus terrores, sus ilusiones.
Mientras realizábamos las preguntas a los libros,  una joven maestra entró al salón de clase a dar un recado, y quedó fascinada por lo que vio que sucedía ahí. Los alumnos la invitaron a participar y ella preguntó a Szymborska:  ¿Debo casarme?  Su mano cayó en la página  123, justo en la estrofa del último verso. Y el libro respondió:

Nos acercamos uno al otro. No sé si llorando,/ o acaso sonriendo. Un paso más / y escucharemos juntos tu concha marina,/ y en ella, qué murmullo de miles de orquestas,/ qué marcha nupcial la nuestra.


Sólo puede negar la magia quien no ha sentido latir un libro entre sus manos. La labor de un maestro es mostrar que las palabras en un libro están vivas y su vida se contagia; que hay palabras que encienden como cerillos la sangre…, ya decía Borges: “Creo que uno sólo puede enseñar el amor de algo, yo he enseñado no la literatura inglesa, sino el amor a esa literatura. O mejor dicho, ya que la literatura es ciertamente infinita, el amor a ciertos libros, a ciertas páginas, quizá a ciertos versos…”
Al día siguiente de aquella sesión, los alumnos me esperaban en el pasillo para ver qué libro traía bajo el brazo  (siempre salgo de casa con un libro para leer en los recesos, un libro que no tiene nada que ver con el tema de la clase); mis alumnos habían quedado impactados con la sesión anterior y querían preguntar de nuevo… Aquel libro, que recién había comprado y lucía sus páginas aún lisas e intactas, regresó a mí al final del día con demasiadas "huellas" de uso…, muchas manos ávidas habían buscado en sus páginas las respuestas a sus secretas inquietudes, regresó a mí, como  retorna a casa un amante al que se acaba de estrechar con ardor alborotando sus cabellos y estrujando sus ropas:  Rafael Cadenas, obra completa, resultó un éxito, ¡queremos un ejemplar, maestra! ¿Dónde lo podemos comprar?   la poesía estaba haciendo de las suyas, se volvía  imprescindible para los asuntos del corazón.  La poesía, uno de los géneros más difíciles cuando intentamos enseñarlo como una serie de reglas para la versificación, pasaba de mano en mano, de corazón en corazón.


Y fuera del salón de clases… Sucedió un día que llevé a mis alumnos al cine. Al salir fuimos a un café y me pidieron otra sesión de “poemancia”, pero había dejado mi libro en el carro, sólo traía una pequeña libreta, siempre tengo a la mano una libreta para anotar pensamientos que de repente llegan, poemas que aparecen cuando voy por la calle y me cruzo con una imagen poética, versos que leo y no quiero dejar olvidados al cerrar el libro, también hay números telefónicos, direcciones, correos….  ¿Cómo podía esa pequeña libreta roja del FCE servir para el sagrado ritual de la poesía? Pero era el único “libro” que traía. 


En la intimidad de aquel café las preguntas fueron más comprometedoras, hablaban más sinceramente de sus inquietudes, quedé sorprendida: ¿Mi madre tiene un amante? R: Y emanaciones misteriosas, y secretos /¿Lo quiero? R: “juntos somos anteriores a nosotros”/ ¿Me quiere Maria Teresa? R: “el confín del universo”/ ¿Cómo está mi papá? R:  Campana herida… 
Y había en ese alumno una lágrima… congelada en el rincón de su mirada…
Lo más sorprendente fue que aún los números de un código postal respondieron a la pregunta que  Vivi había formulado en silencio ¿Quién de todos los chavos que me rondan me conviene? Su dedo cayó sobre un código postal:  11000, Vivi miró el número, arqueó las cejas, se quedó un momento pensativa, luego  su rostro se llenó de rubor y me miró con asombro, no lo podía creer:  al hacer la pregunta había pensado en tres pretendientes ricos que no significaban nada para ella, tres ceros en su corazón, y en  un joven al que sus padres no aprobaban  por su condición sencilla, pero tan cercano a ella como los dos primeros números que aparecían en el código postal, tan cercano, igual y  paralelo... A partir de aquellas experiencias mis alumnos aprendieron que la literatura es más que un montón de páginas impresas, más que signos.  Y que para leer  hay que interpretar, es la fórmula mágica para que todo adquiera sentido. 
¡La poesía es como un día sobrenatural! Y los alumnos aprendieron a escuchar el sermón de lo inanimado.


Enuma Elish presentación en Chapala